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Derecho A La Desconexión

Apaga el teléfono, enciende la vida: por el derecho a la desconexión

derecho a la desconexión

Gramers

Tener tiempo para disfrutar con nuestros amigos, para leer un libro que nos inspira o para abrazar a un familiar a quien hace tiempo que no vemos nos empodera y nos hace ser más felices. Ese es el objetivo que perseguimos el resto del año en 21gramos con nuestro trabajo, pero sobre todo es lo que queremos hacer en vacaciones.

Seguro que por estas fechas ya has recibido –o, si tienes suerte, incluso has enviado– algún correo electrónico con la respuesta automática que te indica que la persona al otro lado de la pantalla está de vacaciones y que, en su ausencia, puedes contactar con un menos afortunado compañero que sigue en la oficina. Julio y, sobre todo, agosto, son los meses de descanso por excelencia: salvo el sector turístico, el resto de actividades parecen pararse, y los trabajadores con ellas. Pero, además de ser una necesidad, ¿sabías que desconectar en vacaciones es también es un derecho?

Aunque ahora oímos nuevos conceptos como el de las trabacaciones tan comentado en las redes hace unas semanas, el de este año es el tercer verano en el que los trabajadores españoles pueden dejar la oficina con el derecho a no contestar las llamadas, mensajes o emails de sus jefes, clientes o compañeros. Así lo reconoce la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales, que entró en vigor en diciembre de 2018, e incluye una cláusula que reconoce el derecho a la desconexión en España.

Desde diciembre de 2018, la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales recoge el derecho a la desconexión de los trabajadores en España

Antes que nosotros, nuestros vecinos lo habían hecho primero. Francia fue un país pionero en la implementación de este derecho, que entró en vigor en 2017 para regular las comunicaciones entre empleados y empleadores durante su tiempo de descanso, instando a las empresas de más de cincuenta de empleados a establecer acuerdos para limitar los mensajes por teléfono o email en los periodos vacacionales.

Siguiendo la estela francesa, en España la norma indica que los trabajadores empleados públicos tienen derecho a que sus jefes respeten su tiempo de «descanso, permisos y vacaciones» para facilitar la conciliación y su intimidad personal y familiar. En el caso de las compañías privadas, se recoge que deberán elaborar políticas internas que definan cómo va a materializarse esa desconexión para toda la plantilla, también para los directivos.

El derecho a la desconexión en la era del teletrabajo, una cuestión de salud

Cuando esta ley entró en vigor nadie esperaba la llegada de una pandemia que, entre otras muchas cosas, hizo diluirse aún más los límites entre vida profesional y personal, sobre todo cuando las casas se convirtieron en oficinas improvisadas y el teletrabajo irrumpió en unas empresas que, en muchas ocasiones, no estaban preparadas para ello. Según un informe elaborado por la OCDE, un 39% de los trabajadores cambiaron repentinamente al teletrabajo al inicio de la pandemia, lo que generó un enorme impacto en sus niveles de ansiedad, depresión y estrés, debido sobre todo a la falta de horarios establecidos, al aislamiento social o al aumento exponencial y extenuante de las videollamadas.

Todo eso redundó y sigue redundando en la salud de los trabajadores. De hecho, el síndrome de burnout o de desgaste profesional, reconocido oficialmente por la OMS como enfermedad, hace referencia a una situación de estrés crónico que repercute en la salud física y mental debido a, en parte, la incapacidad de desconectar del trabajo. En el último año, según las conclusiones de un informe elaborado por la empresa Cigna a finales de 2020, el porcentaje de españoles que lo sufren ha pasado de un 60 a un 75%.

Además de un derecho, tomarse unos días de descanso es algo que redunda en nuestro bienestar emocional, pero también en el físico. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Massachusetts refleja que las personas que no se toman vacaciones tienen un 30% más de probabilidad de sufrir una patología cardiaca que aquellos que sí lo hacen. Además de prevenir la hipertensión, los médicos apuntan a los beneficios del descanso a la hora de reducir el estrés, mejorar la calidad del sueño y retomar los vínculos sociales con familiares y amigos, tan afectados por la pandemia.

Nosotros también desconectamos

Aunque en 21gramos la llegada forzosa del teletrabajo no nos pilló por sorpresa –como nativos digitales, siempre ha sido una opción más que hemos ejercido con naturalidad y flexibilidad–, este último año nos ha reafirmado en algo que ya sabíamos: hay mucha vida más allá de la pantalla, y es necesario apagarlas para aprovechar al máximo el tiempo con los que más queremos o, simplemente, disfrutar del tan placentero dolce far niente.

El Decálogo del bienestar gramer recoge nuestro compromiso con la igualdad de oportunidades o la escucha activa, pero también se aplica a la hora de hablar de conciliación y desconexión

El bienestar de nuestros trabajadores es una de nuestras máximas prioridades –el promedio de satisfacción se sitúa en el rango del 81-90% de empleados muy satisfechos, y lo decimos con orgullo– y por ello al inicio de la pandemia elaboramos el Decálogo del bienestar gramer, que refleja nuestro compromiso con la igualdad de oportunidades, la transparencia, la escucha activa y la colaboración, pero también con el derecho a la desconexión digital. Por eso, según este documento de buenas prácticas, establecemos un horario para contactar por teléfono con nuestros compañeros –fuera de él, debemos tener un motivo muy importante para hacer esa llamada– o no escribimos en chats grupales a partir de las seis de la tarde o los fines de semana para evitar el «ruido digital».

Especialmente en vacaciones, llevamos por bandera ese compromiso con el derecho a la desconexión no solo por una cuestión de ley, sino de filosofía: creemos que desconectar de la vorágine del día a día laboral nos permite dedicar tiempo a las personas que nos rodean y a nosotros mismos. Tomar algo con nuestros amigos, leer un libro que nos inspira en la playa o abrazar a un familiar a quien meses que no vemos nos hace ser más felices, el objetivo con el que nos levantamos todas las mañanas del año.

Ahora nuestro trabajo fundamental es crear unos buenos recuerdos que nos llenen la barra de energía para el intenso curso que se avecina –estad atentos, que está cargado de proyectos– y a los que volver cuando tengamos que encender de nuevo el ordenador. Nosotros hemos escrito ya ese correo con el que soñamos todo el año: la respuesta automática que dice que nos vamos de vacaciones.

¡Hasta septiembre!

PD: Este año nuestro ‘fuera de la oficina’ va acompañado de esta ilustración tan chula que han creado nuestras compañeras de diseño. Si te gusta, siéntete libre de copiarla. No nos vamos a enfadar, que estamos de vacaciones. 😉

21 gramos derecho a la desconexión
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Compañías más conscientes, compañías más diversas

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Por Asunción Blanco, ejecutiva de cuentas de 21gramos.

El acceso al empleo es una de las mayores dificultades para las personas LGTBI+ en España. Como agentes de transformación social, las compañías tienen la responsabilidad de colaborar para construir espacios seguros dentro y fuera de sus organizaciones.

El Mes del Orgullo se celebra en junio cada año desde 1969 con el objetivo de reivindicar los derechos del colectivo LGTBI+ y promover la igualdad real y la no discriminación de todas las personas que forman parte de él. Se considera que el movimiento moderno de derechos LGTBI+ se inició en Stonewall Inn (Nueva York) el 28 de junio de 1969 con una serie de revueltas después de que la policía irrumpiese en el pub, considerado un santuario para la comunidad, que terminó por convertirse en un levantamiento popular en el que participaron más de seiscientas personas. Más de 50 años después, muchas de las demandas de aquel momento siguen sin cumplirse: conseguir la integración completa del colectivo pasa por hacer un ejercicio de autoanálisis individual y colectivo y desaprender concepciones establecidas.

En España, el acceso al empleo es una de las mayores dificultades para las personas LGTBI+. Según arrojan datos procedentes de la FRA, la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en 2020 un 11% de personas homosexuales y bisexuales y un 37% de personas trans se han sentido discriminadas en procesos de acceso laboral, siendo el colectivo de mujeres transexuales el más afectado: pese a contar con la cualificación exigida, el 77% de mujeres trans reconoce haber sufrido discriminación a la hora de buscar empleo, pues son rechazadas por temor a que puedan resultar conflictivas para la compañía.

Luchar contra los prejuicios

Esos temores son fruto de los prejuicios que existen aún hoy en nuestra sociedad, que influyen en los sesgos inconscientes –precogniciones que nuestro cerebro hace automáticamente con el fin de agilizar nuestra toma de decisiones– y apuntalan conductas discriminatorias. Tomar consciencia de que estos sesgos existen y trabajar para eliminarlos en los procesos de selección y en el día a día laboral es una de las claves para luchar contra los estereotipos y conseguir que las compañías sean entornos más diversos e igualitarios para todos los empleados, independientemente de su edad, físico, condición u orientación sexual.

Como agentes del cambio social, las empresas tienen la responsabilidad de revertir esta situación dentro de su propia organización y fomentar con ello la promoción de una sociedad más diversa e inclusiva que trascienda el binomio hombre-mujer e incorpore las diversas identidades que se aglutinan en el colectivo LGTBI+, como afirma Naciones Unidas en su iniciativa Libres e Iguales, una campaña mundial contra la homofobia y la transfobia que cuenta con una guía de principios de conducta para las compañías.

Medio siglo después de aquellas reivindicaciones en Stonewall Inn, los avances han sido muchos, pero también es mucho lo que queda por hacer: el compromiso con la diversidad y la inclusión no finaliza, es un proceso constante y una forma de entender la vida. En su primer artículo, la Declaración Universal de Derechos Humanos afirma que todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos, pero a diario miles de personas se enfrentan a la discriminación por su etnia, edad, género u orientación sexual. Como sociedad, tenemos el poder de cambiarlo y luchar para construir el mejor mundo posible: nuestra libertad y dignidad está interconectada con la de los demás, y debemos mantenernos unidos para promover la empatía y el respeto en todas las áreas, entornos y formas que adopte la vida.

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Fuente: Principios de conducta para las empresas, ONU
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EINF 2022: un ejercicio de reflexión con propósito

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Por el Equipo de Consultoría Estratégica en Sostenibilidad de 21gramos.

En torno a 30.000 empresas tendrán que presentar en 2022 su Estado de Información No Financiera (EINF 2022) acompañando a sus cuentas anuales de 2021. ¿Sabes si la tuya es una de ellas?

Recientemente, en el artículo El dress code del reporting en sostenibilidad, avanzábamos las características de la nueva propuesta de Directiva de Informes de Responsabilidad empresarial, que pretende establecer un marco único de reporte que integre las crecientes normativas y exigencias en torno a la exhaustividad y transparencia en la gestión de la sostenibilidad. Además de favorecer la calidad de la información de los reportes, esta nueva propuesta apuesta por la adopción de un formato electrónico normalizado y un mayor control interno, introduciendo las sanciones por incumplimiento y la obligación de que los informes se sometan a verificación externa.

En esta ocasión, al hilo del estudio realizado por Grant Thornton sobre el reporte en las medianas empresas, desde 21gramos planteamos la necesidad de reflexionar sobre los beneficios y las implicaciones de una adecuada preparación del reporte para la implantación en las compañías de una gestión sostenible: en torno a 30.000 empresas tendrán que presentar en 2022 su Estado de Información No Financiera (EINF) acompañando a sus cuentas anuales de 2021.

¿Podemos considerar la legislación como un acelerador de cambios sociales?

En el caso de los reportes no financieros, su elaboración nace con la vocación de concienciar a las empresas sobre la importancia de cumplir con los aspectos ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG) y, por ello, suponen una ayuda de cara al progreso de las empresas en el ámbito de su gestión y contribuyen a que estas se encaminen hacia un futuro que, sin duda, es sostenible. Sin embargo, en España solo un 34% de las empresas reconoce la ayuda que supone, mientras que el 90% considera que la finalidad de los informes es de cumplimiento.

Precisamente por su carácter legal, el reporte forma parte de la agenda de la alta dirección, marca los tiempos y visibiliza los logros de las compañías. De cara a otros agentes, como los inversores e instituciones financieras, estos informes dan respuesta a la exigencia, hoy ya generalizada, de afianzar la sostenibilidad como una prioridad estratégica y avanzar hacia negocios tan verdes y tan responsablemente gestionados como sea posible.

Por ello, rotundamente, la normativa debe entenderse como un catalizador del impulso en el ámbito de la sostenibilidad que deben dar las compañías del siglo XXI, tanto por cuestiones de reputación, compromisos institucionales y corporativos, como por legislación y normativa internacional.

El reporte, la asignatura pendiente de las medianas empresas en España

Sorprende que, a pesar de los beneficios –y la obligatoriedad legal– que tiene la elaboración del informe, el 42% de los empresarios se han manifestado desconocedores de la ley sobre Información no financiera.

Como consultoras y activistas en sostenibilidad, el dato exige, como mínimo, hacer una urgente llamada a la acción. En junio, el contador se pone a cero y empieza la cuenta atrás para el reporte obligatorio de todas aquellas empresas que consolidan cuentas anuales, tienen más de 250 empleados y cumplen con uno de los dos requisitos de facturación (40 M€) o partidas de activo superior a 20 M€.

Calentando motores para el reporte del ejercicio 2021

En contraste con los anteriores, Grand Thornton señala que un 60% de las medianas empresas ya recogen los indicadores ASG y están preparándose para reportar. Es ahora, con un año por delante, cuando debe empezarse a recopilarse la información.

Otra información interesante que arroja el estudio es que ya sea por desconocimiento de la materia, porque ignoran los indicadores que deben reportar o porque no cuentan con las herramientas adecuadas, un 40% de las empresas encuestadas no han empezado todavía a trabajar en su informe.

Un 40% de las empresas encuestadas por Grand Thornton no han empezado todavía a trabajar en su informe

Sin embargo, la realidad es que muchas de estas empresas cuentan con políticas, acciones, planes de Responsabilidad Social e igualdad y otras medidas que reflejan requisitos legales, acuerdos laborales o buenas prácticas, pero desconocen que se encuentran tan solo a un paso de poder implantar un Plan de sostenibilidad. En definitiva, una hoja de ruta que contribuya a su progreso, les permita establecer bases adecuadas para el reporte y una herramienta de mejora continua y consolidación de su reputación.

A todas ellas: que no cunda el pánico. Contamos con un año para la preparación.

Entender la normativa desde su propósito

Objetivo 1: Concienciación

Recordemos que la Ley no obliga a las empresas a tomar medidas ambientales o sociales, sino que les exige que informen sobre las que toman: si no gestionan estos asuntos, deberán señalar que no lo hacen, con las consiguientes consecuencias frente a sus grupos de interés.

Por esta razón, es esencial elaborar un reporte con unas bases sólidas y un planteamiento previo del objetivo que ponga de manifiesto los beneficios de reportar, de acuerdo con el espíritu de una ley que pretende que este sea un ejercicio para concienciar a las empresas sobre la relevancia de gestionar correctamente los aspectos ASG.

Objetivo 2: gestión integral con perspectiva sostenible

El espíritu de la ley busca el impulso de una gestión integral de la empresa con perspectiva sostenible, es decir, donde se contemplen los impactos que la actividad supone para los grupos de interés, en la misma medida en la que se gestionan los riesgos y oportunidades que la empresa detecta.

En ese sentido, se debe establecer un diálogo con los grupos de interés y activar la escucha de la compañía para identificar los aspectos que son materiales para ambos. A través del análisis de materialidad, que tiene su base en la propia Ley de Información no financiera, se convierte este diálogo en una herramienta de mejora de la gestión idónea para saber cuáles son los asuntos relevantes que la organización debe incorporar y gestionar, pues son aquellos que preocupan y afectan a todos sus grupos de interés.

Este espíritu conlleva, además, plantearse un sistema de métricas adecuado sobre la que la empresa podrá pilotar su evolución en los próximos años a través de indicadores comparativos de mejora.

La utilización de herramientas de gestión y control de la información no solo facilitará la eficiencia, sino que contribuirá a reducir riesgos asociados al incumplimiento y a reforzar la reputación de las compañías como empresas sostenibles, al ofrecer garantías de calidad y control interno de la información. Además, las métricas también contribuyen a facilitar el proceso de verificación externa.

Hacia una comunicación sexy que ponga en valor los esfuerzos de las compañías

Además del rigor técnico, una parte clave a destacar en la realización del informe es la forma de comunicarlo: es posible sacar el máximo partido al esfuerzo de reportar y convertir la valiosa información recopilada en contenidos atractivos para su difusión en los canales disponibles para el diálogo con los grupos de interés; generar contactos con ellos y compartir conversaciones, facilitar la difusión de las buenas prácticas y, sobre todo, seguir detectando expectativas y las mejores maneras de cumplirlas.

Desde aquí nuestra felicitación a todas las empresas que, en 2022, tendrán la satisfacción de contar a sus grupos de interés sus éxitos individuales en la gestión de los grandes desafíos globales de 2021.

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Si necesitas asesoramiento para realizar este proceso en tu organización, contacta con nosotros. Somos expertos en sostenibilidad.

Reporting Sostenibilidad

El dress code del reporting en sostenibilidad

Reporting sostenibilidad

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Por Sandra Segura, técnico de sostenibilidad de 21gramos.

Con el aumento de las normativas y exigencias en torno al reporting en sostenibilidad, que demandan cada vez una mayor exhaustividad y transparencia, se pone de relieve la necesidad de las empresas de contar con un sistema de gestión estratégico de la sostenibilidad que permita la obtención de indicadores para el control y mejora del desempeño de la compañía, así como para su rendición de cuentas.

Tendencias en normativas y marcos de sostenibilidad

La sostenibilidad, la información no financiera, la responsabilidad social (RSE, RSC) el desempeño ESG, el desarrollo sostenible… son diversos términos que en su aplicación práctica hacen referencia al mismo concepto para integrar en las compañías: gestionar los impactos ambientales, sociales y de gobernanza de acuerdo a las expectativas/necesidades de los grupos de interés en conjunción con los objetivos estratégicos/operativos.

En línea con este concepto, podemos entender que entre los aspectos materiales siempre se encontrará, de manera directa o indirecta, el cumplimiento de la legislación que le es de aplicación en sus dimensiones. Por tanto, la gestión de los impactos que trascienden el mero cumplimiento de la ley, depende del compromiso y nivel de madurez de la compañía para su identificación, gestión y reporte sobre su desempeño.

La obligación de informar sobre cómo gestiona cada empresa sus impactos se materializa en reportes específicos propios de cada uno, que describen su forma particular de responder a las obligaciones legales y demandas de sus grupos de interés. 

Propuesta de Directiva de informes de sostenibilidad empresarial (CSRD)

El 21 de abril de 2021 la Comisión Europea adoptó la nueva propuesta de Directiva de informes de sostenibilidad empresarial (CSRD), por la que se modifican las directivas de contabilidad, auditoría (Directiva 2013/34/EU y su reglamento) y transparencia (Directiva 2004/109/EC).

El objetivo de esta nueva directiva es establecer unas reglas básicas de reporting comunes en la Unión Europea con el fin de aumentar la transparencia y mejorar la información reportada sobre el desempeño ESG de las compañías: una información de mayor utilidad para los grupos de interés, consistente, homogénea y que permita la comparabilidad entre compañías.

Antecedentes

La Directiva sobre la divulgación de información no financiera (Directiva 2014/95/UE) requiere que determinadas empresas incluyan un estado no financiero entre sus obligaciones de información pública anual. Las empresas incluidas en el ámbito de aplicación de esta directiva debieron informar por primera vez en 2018 (en relación con el ejercicio financiero de 2017).

En 2018 la Comisión Europea llevó a cabo una consulta pública sobre la información corporativa publicada, entre cuyos resultados se concluyó que el reporte no financiero divulgado por las empresas no daba respuesta a las necesidades de información de los usuarios previstos: falta de comparabilidad y fiabilidad;  ausencia de comunicación pertinente o exceso de información no material; incertidumbre y complejidad sobre cómo y dónde presentar la información, etc.

En su Comunicación sobre el Pacto Verde Europeo la Comisión se comprometió a revisar en 2020 la Directiva sobre la divulgación de información no financiera, como parte de la estrategia para fortalecer las bases de la inversión sostenible (que procedería en gran medida del sector privado) mediante  la mejora de la transparencia para con los grupos de interés. Esto también refleja las tendencias globales, con una amplia variedad de diferentes organizaciones y partes interesadas que piden la consideración de un nuevo enfoque regulatorio para la presentación de informes no financieros.

En el marco de esta revisión, en 2020 se llevó a cabo otra consulta pública, esta vez con el de objetivo de recopilar las opiniones de los grupos de interés sobre posibles revisiones de las disposiciones de la Directiva de información no financiera. Una consulta en la que 21gramos participó a través de DIRSE (Asociación española de Directivos de Responsabilidad Social).

Características de la nueva Directiva[1]

Esta directiva prevé la adopción de un marco comunitario homogéneo para los informes de sostenibilidad, que se adaptarán a las políticas de la UE, al tiempo que se basan y contribuyen a las iniciativas internacionales de normalización. El primer conjunto de estándares se adoptará en octubre de 2022. 

Avanzando hacia la unicidad en la sostenibilidad 

La codependencia entre la gestión de la sostenibilidad y el reporting de su desempeño, recogida en la nueva propuesta de directiva, se evidencia cada vez más con el desarrollo de sinergias y proyectos que permitan la unificación de estándares para facilitar la comparabilidad y reportes conjuntos:

Una clara tendencia que marca la hoja de ruta en materia de sostenibilidad para las empresas, a la vez que plantea disyuntivas sobre el sistema de reporting en sostenibilidad que deben implantar en el corto, medio y largo plazo.

Tipos de reporting en sostenibilidad según marco utilizado

Si bien el tipo de información a reportar por una empresa viene marcado por las expectativas de sus grupos de interés, en este artículo vamos a ofrecer las claves de dos de los principales estándares de reporting en sostenibilidad y el tipo de informes en los que se utilizan.

El marco Integrated Reporting (IR)

Un informe estructurado siguiendo este marco se denomina informe integrado: comunicación concisa acerca de cómo la estrategia de una organización, su gobierno corporativo, desempeño y perspectivas, en el contexto de su entorno externo, la conducen a crear valor en el corto, medio y largo plazo[2].

De cara al reporte del Informe Integrado se pueden seguir distintas opciones:

  • Reporte Integrado que sustituya al Informe de Gestión, Informe no financiero e informe de Gobierno Corporativo.
  • Reporte Integrado que sustituya al Informe de Gestión y al Informe no financiero.
  • Informe no financiero.

Los informes integrados suelen realizarse por empresas de más de 500 empleados con el objetivo de explicar a los proveedores de capital financiero cómo la organización crea valor a lo largo del tiempo. Este tipo de informe requiere un gran nivel madurez en reporting y contar con un pensamiento “integrado” en las actividades de la organización, permitiendo la con la conectividad de la información en la elaboración del informe.

Global Reporting Initiative (GRI)

Aquellas empresas que quieren declarar que su informe de sostenibilidad se ha elaborado de conformidad con los Estándares GRI están obligadas a cumplir todos los requerimientos establecidos por GRI[3], con distintos criterios para la opción “esencial” o “exhaustiva”:

  • Esencial: contiene la información mínima necesaria para comprender la naturaleza de la organización, sus temas materiales e impactos relacionados y cómo se gestionan.
  • Exhaustiva: requiere contenidos adicionales a la opción esencial sobre estrategia, ética e integridad de la organización y su gobernanza. Además, la organización está obligada a aportar información más amplia sobre sus impactos incluyendo toda la información sobre el tema correspondiente a cada tema material cubierto por los Estándares GRI.

También existe la posibilidad de realizar un informe con referencia a GRI, que permitiría adoptar el marco de los estándares para reportar sobre la gestión de los sus impactos económicos, ambientales o sociales, pero que no quieran utilizar los Estándares GRI de manera integral. En este caso, la empresa también tendría que redactar una declaración con referencia a GRI siguiendo unos criterios específicos[4].

Aplicación en EINF

Para la elaboración del Estado de Información No Financiera (EINF), la Ley 11/2018 vigente en España requiere la utilización de un marco de referencia de reporte. En la práctica, para asegurar que se han utilizado estas referencias y para facilitar al lector la localización de estos contenidos, es habitual incluir en el informe una tabla de equivalencias entre la Ley 11/2018 y GRI, en lo relativo a los contenidos exigidos por la Ley.

Adicionalmente, si el Estado de Información no Financiera es además un informe de sostenibilidad conforme a los Estándares de GRI e incluye otros contenidos requeridos por GRI, aunque no sean exigibles según la Ley 11/ 2018, se ha de incluir también un índice de contenidos GRI específico para reportar en opción esencial o exhaustiva.

Reporting en sostenibilidad Best-in-class

Además de la expectativa de los grupos de interés y de los estándares elegidos para el reporte, la tipología de informe también vendrá marcada por el enfoque de la empresa a la hora de reportar.  De esta forma, una memoria de sostenibilidad reporta datos sobre un desempeño pasado (el año reportado), mientras que un informe de sostenibilidad incluye una proyección a futuro, con objetivos y compromisos adquiridos.

Un ejemplo de tipología de informe a realizar por una empresa que tenga un elevado nivel de madurez en la gestión de la sostenibilidad sería:

  • Un informe integrado siguiendo las directrices del International Integrated Reporting Council (IIRC).
  • De conformidad a los Estándares GRI en su opción exhaustiva.
  • Basado en una materialidad estratégica: combinando resultados del análisis con el modelo de negocio, y el sector, para identificar sus ámbitos de actuación.
  • Es decir, siguiendo las recomendaciones de la CNMV sobre la doble materialidad y la importancia de explicar cómo ha sido su proceso de elaboración, y teniendo en cuenta el impacto de la actividad de la empresa sobre la sociedad y el medioambiente, así como el impacto que todos estos aspectos tienen sobre la sostenibilidad de la empresa.
  • Que integre las recomendaciones que el WBCSD, en especial en el ámbito de la comunicación, para lograr una mayor difusión de los contenidos y de las buenas prácticas reportadas.

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Si necesitas asesoramiento para realizar este proceso en tu organización, contacta con nosotros. Somos expertos en sostenibilidad.

[1] Información extraída de SUSTAINABLE FINANCE PACKAGE. Forética

[2] The International <IR> Framework

[3] GRI 101: Fundamentos 2016. Sección 3, Tabla 1

[4] GRI 101: Fundamentos 2016, Sección 3.3

Humberto Maturana

Humberto Maturana o la biología transformadora del amor

Humberto Maturana o la biología transformadora del amor 

Por Ximena Sapaj, directora de Inteligencia Social de 21gramos.

«Todo ser humano requiere para vivir a otro ser humano, fundamentado en el mutuo respeto y la honestidad y eso es la base de la vida en sociedad».

El pasado día 6 de Mayo fallecía en Santiago de Chile Humberto Maturana, biólogo, filósofo, epistemólogo y uno de los grandes sabios de Chile. Nacido en la misma ciudad en 1928, estudió en el Liceo Manuel de Salas y en 1950 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Cuatro años más tarde, se trasladó al University College de Londres para estudiar anatomía y neurofisiología, gracias a una beca de la Fundación Rockefeller. Además de impartir clase en la escuela de Medicina de la Universidad de Chile e investigar en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), fue nombrado doctor honoris causa en la Universidad Libre de Bruselas y fundó, junto a Ximena Dávila, el Instituto de Formación Matríztica en el año 2000.

Más allá de estos breves apuntes biográficos, como biólogo, Maturana es reconocido a nivel mundial por establecer una definición del fenómeno de la vida, inexistente anteriormente –aunque la pregunta de qué es la vida sea tan antigua como el propio ser humano y pueda parecer extraño que alguien tan contemporáneo fuese capaz de dar una respuesta tan radicalmente innovadora–. Así, con la ayuda de su estudiante, Francisco Varela, acuñó para ello el concepto de autopoiesis a comienzos de la década de 1970, procedente del griego auto (a sí mismo) y poiesis (creación). «Los seres vivos somos sistemas autopoiéticos moleculares, o sea, sistemas moleculares que nos producimos a nosotros mismos, y la realización de esa producción de sí mismo como sistemas moleculares constituye el vivir», afirmó Maturana en 2019.

Según su teoría, todo ser vivo es un sistema cerrado que está continuamente creándose a sí mismo y, por lo tanto, reparándose, manteniéndose y modificándose, siendo un sistema autopoiético aquel que se reproduce, crea y repara sus propios elementos, como una herida que sana. Para Maturana y Varela, se trata de la propiedad básica y distintiva de los seres vivos, pues al si no existiera autopoiesis y no pudiéramos renovar nuestras células, los seres vivos morirían.

«A diferencia de las máquinas, cuyas funciones gobernantes son insertadas por diseñadores humanos, los organismos se gobiernan a sí mismos», refiere la prestigiosa Enciclopedia Británica en su entrada sobre la autopoiesis, concepto que incluye como una de las seis grandes definiciones científicas de la vida. No en vano, esta teoría ha tenido un profundo impacto en distintas áreas del conocimiento como la biología, la neurociencia, la filosofía, la sociología, la psicología y múltiples campos.

Algunos aprendizajes que nos deja Maturana

Cuando Maturana se preguntaba sobre qué es lo característico del ser humano, solía centrar su respuesta en el lenguaje y la reflexión. Para él, los seres humanos somos los únicos seres vivos que podemos preguntarnos lo que hacemos, es decir, que podemos reflexionar. «Tal vez la reflexión es un don y una maldición humana», afirmaba con frecuencia.

La reflexión abre el espacio de mirar cómo se hace lo que se está haciendo – y ese es nuestro gran tesoro–, pero eso implica necesariamente que podamos escoger, y eso nos hace responsable de lo que hacemos.

 

El lenguaje fue otro de sus grandes campos de estudio, sobre el que estima que es básicamente una coordinación de coordinaciones y es lo que, además, nos hace humanos. «No es un sistema de comunicación o transmisión de información, sino un sistema de convivir en las coordinaciones de los deseos, los sentires, los haceres, en cualquier dimensión del convivir que está ocurriendo», explicaba. Así, al relacionarme con otros a través del lenguaje, voy cambiando mi propia forma de entender las cosas y produciendo cambios palpables a nivel físico, ya que al interactuar desde el lenguaje se establecen nuevas conexiones neuronales. En otras palabras, nuestros cuerpos se van transformando según lo que hacemos desde el lenguaje y, naturalmente, también aplicamos en nuestro lenguaje según lo que se transforme en nuestros cuerpos.

«Para poder reflexionar hay que soltar los apegos, movernos en un espacio relacional sin expectativas, sin prejuicios…»

Sobre estas bases, Maturana fue construyendo un aporte esencial al entendimiento de nuestra experiencia como seres humanos, que se manifiesta en sus propuestas sobre la biología del conocer y del amar.

Partiendo de la biología, el filósofo vincula el lenguaje con las emociones, la cultura y el amor: todo el quehacer humano se da dentro del lenguaje, por lo que, si no hay lenguaje, no hay quehacer humano. Simultáneamente, como todo lo que hacemos nace de la emoción, todo nuestro quehacer como seres humanos ocurre dentro del cruce entre esta y el lenguaje, que surge desde la aceptación del otro. O sea, desde el amor.

El planteamiento básico de Maturana, es que el hecho de conocer debe tener bases biológicas porque, sin ellas, es imposible que podamos tener experiencia humana alguna. Por lo tanto, deben existir bases biológicas que determinen la manera en que conocemos las cosas. Y la emoción, una respuesta biológica a nuestras necesidades como organismos, es una parte esencial en ello.

«Lo que guía la conducta humana es la emoción, no la razón»

En general, tratamos lo racional como un fundamento universalmente válido para todo lo que hacemos, pero no es así: todo sistema racional está basado en premisas aceptadas a priori, de forma arbitraria, desde las preferencias personales. En el fondo, somos seres emocionales que buscan validar racionalmente esas emociones. Esto es efectivo incluso en ámbitos tan fríos o abstractos como la matemática y las ciencias exactas, pues uno acepta las premisas fundamentales o los puntos de partida porque quiere hacerlo, por motivos emocionales y no racionales.

Todo lo que hacemos como humanos, lo hacemos en conversaciones

Para Maturana, a medida que crecemos, vamos uniendo las emociones al lenguaje, en un entrelazamiento al que llama conversaciones.

Es en el conversar –«dar vueltas sobre un tema»– donde es posible llegar a una armonía y lo que permite a las partes que participan un entendimiento. Así, para el filósofo esta es la base de la vida social: reflexionar, conversar, escuchar.

En dichas conversaciones, Maturana plantea que se expresan las emociones subyacentes. Por ejemplo, a través de la agresión, el otro es negado de forma directa o indirecta como un otro que puede coexistir legítimamente con uno. En cambio, a través de la indiferencia, sencillamente no vemos al otro como otro, pues no tiene presencia y queda fuera de nuestro ámbito de preocupaciones. Sin embargo, en el lado contrario, el amor es la emoción donde el otro tiene una existencia legítima, donde no se le niega sino que se le acepta como un otro válido. Y es desde ahí desde donde podemos construir una vida en sociedad.

«El amor es la aceptación del otro como legítimo otro en la convivencia»

«Las personas generan todo lo que sucede en la empresa y lo fundamental es que estén haciendo lo que saben hacer de manera cuidadosa en el momento oportuno. Para que eso ocurra, tenemos que escucharnos recíprocamente porque si no, resulta en incoherencias en lo que hacemos como comunidad empresarial», explicaba.

Los seres humanos somos intrínsecamente amorosos

Desde su perspectiva como biólogo, Maturana considera que el amor es la emoción fundamental que hace posible nuestra evolución como seres humanos. «Cuando hablo de amor no hablo de un sentimiento ni hablo de bondad o sugiriendo generosidad. Cuando hablo de amor hablo de un fenómeno biológico, hablo de la emoción que especifica el dominio de acciones en las cuales los sistemas vivientes coordinan sus acciones de un modo que trae como consecuencia la aceptación mutua, y yo sostengo que tal operación constituye los fenómenos sociales», define.

En ese sentido, los seres humanos somos intrínsecamente amorosos, y podemos comprobarlo fácilmente observando lo que ocurre cuando a una persona se le priva del amor, se le niega el derecho a existir o se le quita validez a sus propios fundamentos emocionales para la existencia. La carencia de afecto produce trastornos como ansiedad, agresividad, desmotivación, inseguridad, tristeza y estrés crónico.

Entender la vida social, de las organizaciones y grupos desde la perspectiva amorosa nos permite asumir que, si queremos lograr conversaciones válidas que apuesten por el entendimiento y la reflexión, tenemos que ser capaces de expresar y entender nuestras emociones y las de nuestros interlocutores. Hoy más que nunca, es hora de aplicar esta gran lección de interdependencia y empatía que nos deja Maturana. No olvidaremos su aprendizaje.

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Feminismo y generaciones: una cuestión de progreso

Feminismo y generaciones

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“El feminismo ha sido y es esa suma de acciones contra corriente, de rebeldías y afirmaciones, que tantas mujeres han hecho y hacen sin tener para nada la conciencia de ser feministas”. En un momento en el que, como plantea la filósofa Amelia Valcárcel, las mujeres pueden ya ser capaces de forjar una voluntad común para continuar con el avance en libertades, y con motivo del Día Internacional de la Mujer, en 21gramos queremos (humildemente) compartir algunas reflexiones de mujeres gramers de distintas generaciones sobre feminismo e igualdad.

Pensamientos que nos inspiran, hoy más que nunca, para seguir avanzando hacia la co-construcción de una sociedad más igualitaria y justa para todas.

Generación Z: lucha por un cambio real

Bárbara López (Ilustradora) Asunción Blanco, Mariola Moreno y Andrea Nogueiras (Ejecutivas de Cuentas)

Las nuevas generaciones recogen hoy los frutos del cambio sembrado por sus antecesoras. Ellas tienen en sus manos conservar lo ya hecho y seguir avanzando hacia un lugar común.

Son mujeres que, como Asun, tienen presente que ninguna conquista es permanente y la igualdad exige ahora de una lucha, quizá menos evidente tras derribar los muros del sistema, pero igual de consistente ante dinámicas cotidianas que no han cambiado: “Igualdad, para mí, sería vivir el género como un aspecto que no marcara ninguna diferencia en la vida de ninguna mujer. Hasta entonces, seguiremos trabajando”.

Pequeñas batallas diarias que (como relata la periodista Laura Martínez en Desde la trinchera: microbatallas feministas) aunque sean menos visibles, alimentan la desigualdad estructural y nos recuerdan que hay que estar reclamando constantemente. Así lo piensa también Mariola: “Se trata de un cambio real, un cambio en las conciencias y en la vida diaria. Que el género no suponga ningún pero para nadie”. Para ella, aunque todavía nos quede mucho para tachar de la lista el 5º ODS, la clave está en una educación feminista que nos haga más iguales y más libres. Andrea añade en este punto la necesidad de redefinir la cultura para alcanzar un cambio real: “Nacer hombre o mujer no se elige. Lo que sí se elige es la cantidad de cultura y conocimientos con los que esa persona decide nutrirse, y es un lugar que todavía nos queda por conquistar”.

Porque sí, estamos mejor, pero seguimos sin estar todas bien.

Millenials: nuevas creencias para re-construir el sistema

Ainara García (Técnica de Sostenibilidad) y Lucía Roncero (Responsable de Proyectos)

Para las gramers millenials el feminismo es, hoy, global, masivo, unitario e intergeneracional (Cecilia Castaño, Catedrática de Economía Aplicada de la UCM) y sus demandas son, han sido y serán, sinónimo de progreso social y económico. Una fuerza imparable que hace caminar a la sociedad hacia delante y que supera los prejuicios dados por hecho durante siglos.

Ainara conecta este camino, además, con el respeto, la empatía y la ideología de lo posible, “Alcanzar la igualdad consiste en normalizar todo aquello que una cultura, religión, tradición o prejuicio ha definido como antinatural o inconcebible, y avanzar hacia la creencia de todo es posible, es la máxima expresión de vive y deja vivir. La igualdad es el resultado de unir la empatía con el respeto hacia todas aquellas personas que, como nosotras, están de paso en un mundo que nos acoge para crecer y desarrollarnos”.

Erradicar desigualdades naturalizadas es para Lucía, el mayor regalo que le ha hecho mirar la realidad desde el feminismo (y más allá de él) y cree que debemos cambiar el enfoque para el futuro, pero también reescribir la historia con una nueva visión que acabe con la falta de referentes femeninos: “Llevábamos demasiado tiempo perpetuando roles que han adormecido las verdaderas vocaciones de las mujeres, a través de una historia contada por hombres”.

Generación X: un compromiso como ciudadanía

Elena Escobar (Directora de Proyectos)

El feminismo es cimiento de la democracia (debe serlo) y para la voz gen X gramer la igualdad es un derecho, pero también un compromiso que ha de adquirir la ciudadanía democrática.

Así lo considera Elena, para quien “la igualdad de género es equidad. Es paridad. Es imparcialidad. Es sociedad desprejuiciada, sin barreras, libre de estereotipos, adicta al diálogo y orgullosa de sus contrastes y su diversidad. Es hacer añicos el techo de cristal y acabar con las dificultades impuestas para alcanzar posiciones de liderazgo. Es convivencia. Es respeto y amor sin etiquetas ni censuras. Y es, asimismo, visibilidad, implicación y compromiso para ser ciudadanía con mayúsculas. Una CIUDADANÍA más pacífica, justa, próspera, sostenible, constructiva y transformadora”. Repensar el concepto de ciudadanía y sus sesgos de género será esencial para poder escribirla con letras capitales.

Generación Silver: la igualdad es co-responsabilidad

Teresa Arozarena (Consultora de RSC y Sosteniblidad)

La visión más madura de las mujeres gramers nos la da Teresa, que reivindica el valor de las diferencias y defiende que estas solo se gestionarán con éxito desde una igualdad real: “Es la diversidad la que nos permite abordar los problemas con éxito, desde todas sus perspectivas, y no es posible conseguirla sin igualdad de oportunidades”.

Además, resalta el concepto de la sororidad y la responsabilidad individual, pero también compartida, para aceptar las diferencias y valorar su riqueza: “A veces somos las más duras juezas de nosotras mismas; más que compartir los roles, hemos tendido a duplicarlos, con un coste físico y emocional tremendo. En ocasiones por no poderlos compartir; en otras, por no querer delegar. La co-responsabilidad requiere de confianza en las capacidades del otro: tanto entre hombres y mujeres, como entre generaciones, religiones o nacionalidades distintas.”

Movimientos como #Metoo, #NoMoreMatildas o #Niunamenos; mujeres líderes que construyen un futuro igualitario, como Kamala Harris, Alexandria Ocasio-Cortez o Okonjo-Iweala; activistas como Devermut, Malala o Emma Watson;  profesionales pioneras como la primera árbitra en la Champions League, Stéphanie Frappart; o las galardonadas con el Premio Nobel en la ramas de Física y Química (dominadas tradicionalmente por hombres), Jennifer Doudna y Andrea Ghez, nos impulsan a todas las mujeres en 21gramos (son todas las que están, pero no están todas las que son), a seguir —aceptando nuestras propias imperfecciones— construyendo una sociedad mejor para todas, que responda a los desafíos del futuro en clave feminista.

Porque, parafraseando de nuevo a Valcárcel, “la medida de la libertad que tenga una sociedad depende de la libertad de que disfruten las mujeres de esa sociedad”.

Porque feminismo es sinónimo de un progreso que no deja a nadie atrás.

Año 21

A propósito del año 21, la comunicación y Leonard Cohen

año 21

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Hay una grieta en todo, recitaba Cohen: así es como entra la luz. Acaba un año socialmente traumático, pero también un año lleno de aprendizajes tanto a nivel individual como colectivo: que levante la mano quien no haya adquirido nuevos conocimientos y destrezas o descubierto nuevas herramientas digitales, quien no haya comprendido –si es que aún quedaban dudas– el estrecho vínculo que nos une con la naturaleza o quien siga pensando que las decisiones individuales no producen grandes cambios (para bien o para mal).

Entramos en época de propósitos (bonita palabra) para el año 21 (bonito número). Un año especialmente simbólico, pero no solo, que marca el comienzo de una década crucial: la frontera temporal 20/30 o «Década de Acción», tal y como la ha bautizado la ONU.

Tenemos enormes retos por delante. La pobreza y la desigualdad creciente, la frágil salud global, las migraciones forzosas, las guerras que a día de hoy siguen abiertas en varios países de África y Oriente Medio o la emergencia climática, transversal a todo lo anterior, se suman a otros desafíos no menores como la tensión demográfica y ecológica de las ciudades o las oportunidades de la digitalización y los límites éticos de la tecnología. Todos ellos contemplados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

«Los ODS son el viaje a la luna de nuestra generación», afirmaba Jeffrey Sachs, economista y uno de los padres de esta gran agenda global, en una entrevista para El País. Del mismo modo que, en aquella década de los 60, el ser humano lograba algo que creía impensable, hoy tenemos una vacuna a las puertas que se ha desarrollado en pocos meses (con la sexta marcha metida, no obstante) cuando, hasta ahora, llevar una vacuna del laboratorio a la calle había requerido un promedio de 10 años.

Una vez más se evidencia lo que muchas voces, desde diversas esferas, llevamos tiempo diciendo: que la ciencia y la perspectiva colaborativa constituyen el binomio del progreso y que los Objetivos de Desarrollo Sostenible son fin y medio para salir de este trance y para alcanzar un futuro mejor para todos, en armonía con los límites planetarios.

Nuestro propósito no podía ser otro que seguir elevando nuestra ambición a través de lo que mejor sabemos hacer: ayudar a las marcas a activar su gestión ética y sostenible a través de la comunicación, en su amplio y profundo sentido de la palabra. Reconocemos que en 21gramos somos tendenciosos, sí, y asumimos de manera honesta y transparente nuestro sesgo: que la comunicación debe contribuir a la construcción de un mundo más justo, humano y sostenible.

Pues bien, queremos dar la bienvenida al nuevo año y a la nueva década con un proyecto ilusionante: nuestro Especial 21, titulado Tiempos de con(s)ciencia. A través de distintos reportajes, entrevistas, podcasts y artículos, profundizaremos en los distintos retos globales de la mano de líderes de opinión y expertos de reconocido prestigio. Un proyecto que reúne calidad editorial, rigor, análisis crítico, creatividad y talento comprometido. Los ingredientes con los que siempre trabajamos.

Este Especial constará de 21 contenidos que enviaremos a nuestra lista de suscriptores en tres bloques, correspondientes a nuestras tres primeras newsletters del año: el 21 de enero, el 21 de febrero y el 21 de marzo. Es nuestro particular regalo de profundo agradecimiento para quienes nos acompañáis en este camino. Y una invitación a todo aquel que quiera unirse a conversar y co-inspirar con nosotros.

No podemos asegurar que todos salgamos mejores o más fuertes de esta crisis, pero sí más conscientes. Y la consciencia es el primer paso para la acción.

Las oportunidades están ahí, en cada grieta.

Os deseo unas muy felices fiestas en este año cuando menos imborrable en nuestras memorias.

Marta González-Moro, CEO de 21gramos e impulsora de Marcas con Valores

especial 21

21gramos, empresa certificada B Corp

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21 gramos es el peso del alma. Esa alma representa nuestro compromiso con las personas y con el planeta, el propósito con el que nacimos en 2007 y que nos motiva cada día para seguir mejorando.

Desde 2019 podemos decir con orgullo que 21gramos es una B Corp, porque ha sido certificada por su cumplimiento con los más altos estándares en términos de desempeño social y ambiental, transparencia y responsabilidad empresarial, convirtiéndonos así en la primera consultora de comunicación española B Corp y elegida Best For The World en categoría Workers (Empleados).

Esta certificación nos ha permitido, a su vez, descubrir nuevos procesos de innovación y excelencia empresarial. Siendo nativos sostenibles y con 14 años de andadura, nos sorprende que cada día nuestra ambición de impacto sea mayor.

Sumarse a los desafíos globales desde las propias incertidumbres y contextos locales o individuales eleva nuestra ambición y nos empodera.

Por qué somos B Corp: algunos datos de impacto


  • El 100% de nuestros proyectos impacta positivamente en el entorno en, al menos, una de las cinco áreas B Corp: Trabajadores, Comunidad, Medio Ambiente, Gobernanza y Clientes.


  • Nuestra metodología de trabajo parte de una perspectiva colaborativa, involucrando a los clientes en el proceso para co-crear el proyecto con ellos.


  • En el marco de nuestro compromiso Net Zero 2030, implementamos medidas de reducción y compensación de emisiones tanto en nuestra oficina como en nuestros eventos.


  • El promedio de satisfacción de nuestros empleados se sitúa en el rango del 81-90%.


  • Contamos con nuestro manual del empleado y con el «Decálogo del bienestar gramer», que reflejan nuestro compromiso por la igualdad de oportunidades, la transparencia, la escucha activa y la colaboración.


  • Apoyamos la conciliación de la vida personal y familiar. Facilitamos el acceso a la formación y desarrollo personal y profesional. Castigamos el acoso y el abuso. Motivamos el voluntariado y el servicio a la sociedad.


  • El 100% de la propiedad de la compañía pertenece a mujeres.


  • Somos talento comprometido: el 100% de nuestros empleados está comprometido con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.


  • A través de nuestros estudios de Marcas con Valores, contribuimos a la sensibilización sobre consumo consciente y al ODS 12.


  • A través del área de Más Allá de la Z, contribuimos a la sensibilización y divulgación de valores éticos y sostenibles en el ámbito educativo.


  • A través de Aula21, formamos a los profesionales para liderar la transformación que requieren los actuales desafíos medioambientales y sociales.


  • Constantemente incorporamos el impacto social y medioambiental en la toma de decisiones, ya que lo consideramos importante para el éxito y rentabilidad de nuestro negocio. El Consejo Directivo revisa trimestral y anualmente estos hitos.


Las organizaciones tenemos el deber, y la oportunidad, de ejercer nuestro «rol político», entendiendo la Política, con mayúsculas, como ese arte virtuoso de organizar el entorno en el que nos ha tocado vivir. Aquella que no se encasilla en ideologías, sino que se centra en el bienestar de las personas. Aquella que en ningún caso es territorio exclusivo de los políticos, sino que se ejerce desde todas las esferas públicas o privadas. Y es así como desde 21gramos entendemos el Activismo Corporativo.

Las Empresas B estamos demostrando, con hechos, el poder transformador de las organizaciones para rediseñar los indicadores de progreso y co-construir una sociedad más justa, humana y sostenible. No queremos ser las mejores empresas DEL mundo, sino las mejores empresas PARA el mundo.

Sobre la Comunidad B Corp

Presente en 70 países y 150 sectores distintos, el movimiento empresarial B Corp impulsa un modelo empresarial orientado hacia la creación de valor para el conjunto de la sociedad y el triple impacto –ambiental, social y económico–.

El propósito de la empresa no puede continuar siendo únicamente el de generar valor para el accionista, una idea defendida incluso desde el Foro de Davos o la Business Roundtable. Urge reinventar el capitalismo. Las casi 4.000 compañías B Corp llevan este ideal a la práctica.

B Corp es mucho más que una etiqueta. Es una comunidad activa –y activista– de personas que tienen la convicción de que hay otra manera de hacer negocios, transformando modelos de creación de valor cuantitativo hacia la creación de valor compartido, poniendo en el centro de la estrategia el bienestar de las personas y el planeta.

B Corp es un espacio colectivo que permite a las organizaciones sumar esfuerzos para contribuir decididamente al desarrollo sostenible y a la Agenda 2030. Proyectar el futuro que deseamos… y alcanzarlo.

La activación de modelos de gestión ética no es una moda, sino un modo de comprender y de hacer empresa. Hoy, más que nunca, es tiempo de actuar.

Formar parte de la comunidad B Corp produce un claro orgullo de pertenencia, pero también supone una ambición renovada hacia un activismo corporativo que te compromete todavía más, si cabe. «Personas primero» no es solo una declaración de intenciones, sino un compromiso desplegado en un marco de actuación trazable. Marta González-Moro, CEO de 21gramos e impulsora de Marcas con Valores
El equipo de 21gramos representa la esencia de la comunidad B Corp: personas que se esfuerzan y se comprometen cada día por mejorar su impacto social e inspiran con sus acciones a otras compañías para formar parte de la comunidad de las mejores empresas para el mundo. Pablo Sánchez, director ejecutivo de B Lab Spain
Nueva Web

Nueva web, mismo propósito

nueva web

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21 gramos es el peso del alma. Esa alma representa nuestro compromiso con las personas y con el planeta, el propósito con el que nacimos en 2007 y que nos motiva cada día para seguir mejorando.

Mejorando por dentro… y por fuera. Porque, como siempre decimos, el fondo y la forma, el contenido y el continente, el qué y el cómo, son binomios inseparables en el terreno de la comunicación (y en la vida).

Bajo esa convicción, nos hemos parado a reflexionar y a reescribir nuestro propio relato para poder compartir, con mucho orgullo, la propuesta de valor de 21gramos a través de la renovada página web.

Más clara, accesible y visual

Con el objetivo de darle más y mejor visibilidad a nuestros productos y proyectos, la nueva web cuenta con un diseño mucho más limpio, optimizado y adaptado a todos los dispositivos móviles.

Un espacio para la conversación

Ortega y Gasset defendía que toda verdad es una verdad en perspectiva. Inspirados en esa idea, hemos creado un nuevo blog, un espacio de encuentro, de escucha, de conversación… y de perspectivas.

Desde el orgullo B corp

El activismo corporativo corre por nuestras venas. Como primera consultora de comunicación española en obtener la certificación B Corp y miembros de la gran Comunidad B, no podría ser de otra manera. Hemos querido trasladar ese orgullo de pertenencia a la nueva web, de la misma manera que lo trasladamos a todo lo que hacemos.

La transversalidad de la metodología SMART

Todos nuestros proyectos emanan de la inteligencia colectiva. Algo que puede aplicarse tanto al trabajo con nuestros clientes como a nuestra realidad de nuestro día a día dentro de la organización. A este modus operandi lo llamamos metodología SMART.

Somos talento comprometido

Todo esto no habría sido posible sin el compromiso gramer, un equipo diverso, transversal, multidisciplinar y colaborativo, pero, sobre todo, un grupo de personas que comparten la certeza de que otra manera de hacer las cosas es posible para co-construir una sociedad más justa, humana y sostenible.

Nos encantará seguir compartiendo este viaje contigo.

Teletrabajo

«Decálogo del bienestar gramer»: el teletrabajo en tiempos de COVID

teletrabajo

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El teletrabajo aún era un territorio inexplorado para muchas organizaciones cuando se decretó el estado de alarma por el COVID–19. A pesar de que el 30,6% de los españoles podría trabajar desde su casa, según un reciente informe del Banco de España, la realidad nos dice que solo el 8% practica su jornada laboral de forma telemática (ocasionalmente o más de la mitad de los días), muy por debajo de la media europea, que se sitúa en el 13,5%. Queda mucho por recorrer, si bien esta crisis sobrevenida ha obligado a transitar el primer tramo del camino en modo esprint.

Como nativos digitales, en 21gramos el teletrabajo siempre ha sido una opción más y se ha ejercido con total naturalidad. Claro que, una vez apagábamos el ordenador en esa «vieja normalidad», nos íbamos al gimnasio, a tomar unas cañas, al cine, al parque con los niños o a ver a nuestros padres o abuelos. Tampoco nuestras casas eran a la vez colegios ni centros de ocio, al menos no a tiempo completo.

Hasta a los equipos con menos cultura presencialista nos ha tocado reaprender, con lo que eso supone en términos de oportunidad y mejora. Entre otras cosas, hemos creado nuestro Decálogo del bienestar gramer, que queremos compartir con todo aquel que haya llegado hasta estas líneas por si le sirve de inspiración o de referencia, ya sea a nivel individual u organizativo.

Gandhi decía que «la felicidad es cuando lo que piensas, dices y haces están en armonía», una idea que conecta directamente con nuestra cultura corporativa. Con este Decálogo, queremos promover e inspirar un ambiente y entorno de trabajo lo más feliz posible, pero el bienestar común dependerá de la coherencia y consistencia del pensar, decir y hacer de cada uno de nosotros.

Disponibilidad: de 9:30 a 18:00 h.

Si necesitamos algo de un compañero y queremos contactarle por teléfono, es importante hacerlo entre las 9:30 y las 18:00 de lunes a jueves y de 9:30 a 14:30 los viernes. Fuera de este horario, debemos tener un motivo muy importante para hacer esa llamada.

Flexibilidad: configura tu jornada

Aunque la disponibilidad sea de 9:30 a 18:00, tenemos la opción de flexibilizar nuestra jornada siempre y cuando se atienda a los clientes y se cumplan las entregas.

Desconexión digital: el móvil, solo cuando toca

Intentemos no escribir en chats grupales fuera del horario general. Esto significa a partir de las 18:00 y, sobre todo, los fines de semana. Es preferible tener los chats en silencio y evitar en la medida de lo posible el «ruido digital».

Reuniones: espacio para la co-creación y la eficiencia

– Cuando haya reuniones con clientes, más de tres gramers son multitud. Aprovechemos el tiempo de los demás y mantengamos la buena costumbre, también trabajando en remoto, de hacer minutas de las reuniones para que los que no asistan puedan enterarse de todo.

– Es importante compartir en la convocatoria la agenda de la reunión y su objetivo.

– A la hora de establecer las reuniones y al comprobar la agenda de los compañeros que van a asistir, debemos evitar ponerlas seguidas. 5 minutos de descanso después de una reunión son necesarios.

Días sin reuniones: busca tu momento para trabajar

Es necesario bloquear un día o, al menos, media jornada, en la que no tengamos reuniones. Un tiempo que nos permita una mayor concentración y deje espacio para la inspiración. Nosotros hemos elegido el ecuador de la semana: los miércoles por la tarde.

Encuentros gramer: la información es empoderamiento

Es importante fomentar reuniones periódicas para conocer el status general de equipos y clientes, así como reuniones creativas e inspiradoras trasversales.

Si necesitas impulsar o poner en valor la comunicación interna en tu empresa, si tienes dudas o si quieres que el equipo especializado de 21gramos atienda tu caso personalmente, escríbenos a hola@21gramos.net.

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