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Periodismo Corporativo

Periodismo corporativo: otra forma de entender la comunicación interna

Hablar de comunicación interna y no empezar hablando de sus protagonistas, las personas, sería todo un atrevimiento. Hablar de personas y no hablar del contexto y la realidad social que les ocupa sería quedarnos en la superficie. Y así podríamos estar profundizando en diferentes capas hasta llegar al epicentro de todo, ese lugar donde están las expectativas y las ambiciones que mueven el mundo, y lo transforman.

Llegar a ese epicentro en los primeros párrafos de este artículo posiblemente nos llevaría a esa parte más condescendiente de la comunicación interna, cuando esta especialización de la comunicación lleva años luchando por adquirir sistematización y rigor y posicionarse en el lugar que le corresponde: ese punto equilibrado entre la visión más estratégica y largoplacista y ese día a día que necesita ser contado, todo ello en un fondo y forma ad hoc a la cultura de cada organización. Para eso tenemos el periodismo corporativo.

Visión estratégica: ¿qué es lo que debemos ver?

Yendo de lo más general a lo más particular, y siguiendo la estructura mantenida en el webinar organizado por 21gramos bajo el nombre «Comunicación Interna: hechos que generan confianza», no podemos eludir los megadesafíos a los que nos enfrentamos como sociedad. Si en el III Estudio Marcas con Valores presentado en enero de 2020 ya identificábamos la trascendencia de la brecha social, la emergencia climática y la disrupción tecnológica, a ella se suma cómo entendemos ahora la seguridad y la salud, que se han repriorizado como consecuencia del COVID-19. Esta pandemia ha servido como detonante tardío de un reinicio del sistema, no solo económico, sino también de nuestra escala de valores, ganando enteros ámbitos fundamentales de nueva vida que quedaron renegados a un segundo plano como consecuencia de nuestro ritmo frenético.

Grabación completa del webinar «Comunicación interna: hechos que generan confianza», impulsado por 21gramos y Marcas con Valores en colaboración con B Lab Spain y con la participación de Great Place To Work®.

Lo que hagamos con este frenesí personal y económico determinará la forma en la que asumiremos los grandes retos globales, posicionando a las empresas y a los individuos que las componen en una situación de responsabilidad con el futuro que queremos. La obligación moral del cumplimiento de la Agenda 2030 está a la vuelta de la esquina y, si no hemos empezado ya, vamos tarde.

Para hacer frente a estos megadesafíos las empresas tiene un reto cada vez más heterogéneo: comprender las cuestiones que impactan en la vida y en bienestar de las personas. Esas cuestiones son muchas veces volátiles y están muy determinadas por el contexto, o por la postura de la persona desde su faceta de ciudadano, consumidor, votante o empleado. En el caso de la faceta laboral, estas cuestiones suelen ser comunes y se enfocan en dos ámbitos muy específicos: la involucración y la confianza que sientan frente al propósito real y tangible de la compañía. Esto, claro, una vez superadas las necesidades y expectativas relativas al sustento económico, salud, seguridad, etc.

Esa legitimidad social que el empleado, al igual que otros muchos agentes, busca en su empresa es la suma de acciones que esta lleva a cabo en relación con la sociedad en la que opera. Cómo resuelva sus problemas, cómo se reinvente o cómo comunique en un momento concreto determinará el sentimiento del empleado hacia ella. La manera de enfrentar estas cuestiones responde, o debería responder, a su cultura corporativa, y a cómo esta dota a la organización de herramientas suficientes para saber qué senda de actuación debe seguir. Es decir, la legitimidad social se construye sobre la base de la cultura corporativa, que debe ser auténtica y estar lo suficientemente conectada con el mundo para poder adaptarse a él.

La legitimidad social se construye sobre la base de la cultura corporativa, que debe ser auténtica y estar lo suficientemente conectada con el mundo para poder adaptarse a él

Sobre este ejercicio constante de coherencia y consistencia por parte de la organización ya tenemos un punto de partida para generar la confianza que el empleado necesita para dar lo mejor de sí, para involucrarse en esa transformación y legitimidad social que la empresa lidera pero que él o ella ejecuta con cada una de sus acciones. Para ello es imprescindible que los empleados se sientan «parte de»; primero, porque lo son, y segundo, porque deben asumir que juntos tenemos la oportunidad de acelerar el cambio y dar soluciones innovadoras a un entorno cada vez más complejo y necesitado de soluciones multiagente.

Una vez asumida esta responsabilidad por parte del empleado, llega la pregunta estrella: cómo. El cómo las empresas impulsen el cambio e interactúen en el mercado jamás vendrá determinado por unos valores no compartidos. La autenticidad, el cómo una empresa es, es la construcción de todas las voces que la componen, aunque algunas entonen más alto que otras. Por ello, se necesita de escucha y de espacios comunes de intraemprendimiento para dejar que la empresa «sea» y no «parezca ser», marcándose así el camino de un desempeño real y conectado con los valores comunes de todos.

Se necesita de escucha y de espacios comunes de intraemprendimiento para dejar que la empresa «sea» y no «parezca ser», y activar un desempeño real y de valores compartidos

De comunicación a periodismo corporativo: una narrativa común

Superado el desafío de activar y conectar los valores de la marca en el ámbito interno a través de un proceso co-participado y basándonos en hechos y desafíos comunes, llega el momento de conversar, conectar y llegar a todos los empleados a través de contenidos que sean de su interés y que realmente le aporten. Para ello, desde 21gramos llevamos a cabo una metodología propia de sistematización de contenidos: el periodismo corporativo.

Antes de entrar en materia, cabe destacar que no necesariamente podemos pasar a comunicar cuando tengamos todos los deberes culturales hechos. Al contrario, comenzar comunicando la co-participación de los procesos es una buena forma de demostrar las intenciones de la organización y de contribuir a su vez a que los empleados se sumen al reto de construir juntos una cultura corporativa sólida.

Para poner en marcha esta forma de comprender la comunicación interna, trabajamos en torno a tres ejes de activación, que están directamente relacionados con la importancia estratégica de esta:

  • Proceso co-participado

Tenemos que entender que la escucha activa no es suficiente y dar lugar a una escucha participativa en la que el empleado pueda expresarse y aportar, creando los espacios de conversación de forma compartida. Esto, a su vez, tiene una doble vertiente, ya que si involucras al empleado en la creación del espacio, se siente responsable de su éxito. Esta forma trasversal de entender el proceso favorece la ruptura de silos internos y aplica desde el principio una inteligencia colectiva e interdepartamental que fomentan la innovación. Para hacer posible este proceso co-participado, siempre que en 21gramos creamos un proyecto de comunicación interna con nuestros clientes, aplicamos metodologías de inteligencia social y creamos las llamadas «transformation desk».

  • Más allá del relato

Tenemos que entender la comunicación interna como algo que va más allá, desdibuja sus límites y la posiciona en un contexto más estratégico, obligando a que la coherencia y consistencia del discurso, basado en hechos trazables y desafíos comunes, esté presente como eje de todas las acciones.

  • Red social interna

Las intranets al uso sirven como repositorio de noticias o como un «tablón de anuncios». Desde 21gramos preferimos ver estos espacios digitales como una oportunidad para conversar y conectar desde los valores, para unir a la organización y dotarle de un discurso común y creado por todos los empleados.

Este proceso de activación nos permite ver la comunicación interna como esa construcción de una narrativa común centrada en las personas, con el objetivo de interiorizar la cultura corporativa y el orgullo de pertenencia. En conclusión, en legitimar la marca interna y su conexión con el contexto en el que opera.

Periodismo corporativo: mucho más que una intranet

El periodismo corporativo nace de la inquietud de los periodistas que conforman el equipo comprometido de 21gramos de dotar a la comunicación interna de un espíritu de transformación, de la voluntad de generar un cambio en el receptor, en este caso el empleado.

Entendemos como periodista, tras inspirarnos en Vargas Llosa, Larra y Ortega y Gasset, a la «persona dedicada al oficio de informar sobre cuestiones de actualidad y de interés o trascendencia pública, desde el rigor, el espíritu crítico y la capacidad interpretativa y expresiva, para favorecer el progreso de la sociedad mediante el conocimiento y el diálogo».

Así, consideramos que los espacios en los que materializamos esta conversación han de evolucionar y, como indicábamos, ir más allá de las intranets, que son espacios estáticos, despersonalizados y, muchas veces, incluso desactualizados.

Esta evolución hacia el periodismo corporativo nos permite crear espacios dinámicos, abiertos y real time, que respondan tanto a las necesidades estratégicas y operacionales de la compañía como a la realidad de las personas que la forman. Tanto buscamos mimetizarnos con el usuario, que muchas veces trasladamos un lenguaje como es el de las redes sociales al uso a los entornos corporativos, creando espacios de conexión evidentemente digitales, dando lugar a las redes sociales internas.

El periodismo corporativo permite crear espacios dinámicos, abiertos y real time, que respondan tanto a las necesidades estratégicas y operacionales de la compañía como a la realidad de las personas que la forman

Estas redes sociales internas responden a un modelo de gestión y activación basado en 5 aspectos claves:

  • Planificación editorial de contenidos, flexibilidad y transversalidad

La planificación editorial y de contenidos se aborda desde una perspectiva trasversal y con una doble profundidad. La primera es la editorial, que está muy ligada a la estrategia de la compañía y al enfoque corporativo, que nos aporta una visión a largo plazo y nos ubica en el tono, los tópics o las secciones a incluir. Por otra parte, está la planificación del calendario, más periódica y que se trabaja diariamente con el cliente, dando espacio a la actualidad y a las necesidades de comunicación que surgen en el día a día de la compañía.

  • Soporte adaptable e ilimitado

Para este tipo de proyectos, es imprescindible que la herramienta con la que trabajemos sea flexible, adaptable y esté en constate actualización. Esto no tiene por qué significar grandes presupuestos ni puestas en marcha que duren meses. Las herramientas sencillas nos dan la mayoría de veces todo lo que necesitamos y no tenemos necesidad de entrar en desarrollos 100% a medida cuando el mercado cuenta con gestores de contenidos adaptados a todas las realidades y que cumplen nuestros objetivos.

Eso sí, para el máximo partido de estos soportes y canales es imprescindible contar con un equipo experto en entorno digital que autogestione las plataformas en gran parte de las causísticas y tenga la capacidad de aportar nuevas ideas, siempre manteniendo la seguridad de la información.

  • Diversidad de contenidos y formatos

Contar con un canal flexible y con un equipo con capacidades digitales de gestión permite al equipo desplegar diferentes contenidos y formatos en un periodo corto de tiempo para responder a los diferentes momentos de la organización: gamificación para los lanzamientos de productos, contenidos audiovisuales para la presentación de nuevos compañeros, reportajes infografiados que profundicen en las líneas más estratégicas de la compañía…

  • Acciones experienciales

Otro aspecto a destacar es que la comunicación interna no ha de quedarse solo en el ámbito digital, si no que estos canales han de nutrirse con experiencias off que, bien planteadas, sirven para reforzar el engagement de los empleados y activar expectativas que contribuyan a la transformación de las compañías. Sin embargo, cuando nos referimos a acciones experienciales todos recaemos en pensar en grandes eventos o kick off anuales, cuando también hay que cuidar momentos como ir a rodar una entrevista con los empleados o pensar en la formación como algo que puede ser lúdico.

  • Impacto medible

La medición del cumplimiento de los objetivos de comunicación interna es un hándicap que han tenido que vivir todos los expertos en la materia. La poca bibliografía y la falta de una metodología universal, como se da en el marketing, por ejemplo, dificulta la rendición de cuentas al uso con la organización. Por ello, es imprescindible entender cada proyecto, cuáles son sus objetivos y diseñar una metodología de medición ad hoc.

Para ello, en 21gramos contamos con dos piezas clave: un equipo de investigación social que desarrolla proyectos de medición de impacto a través de herramientas cuantitativas y cualitativas y, por otro, la cercanía de nuestros equipos. Porque, por otro lado, no podemos olvidar que el impacto va más allá de los datos.

Caso práctico: GEFCO

Trabajamos junto a GEFCO para configurar un relato coherente basado en los nuevos valores de marca y definir las directrices estratégicas de la comunicación interna, a través de un proceso que pone a los empleados en el centro y les hace partícipes de la cultura corporativa.

Realidad social y cultura corporativa: la tercera dimensión

Esta nueva forma de entender la comunicación interna responde a la necesidad urgente de conectar esa doble esfera que constituyen la cultura corporativa y la realidad social. Una realidad social que nos dice que:

  • Las marcas deben, porque pueden, ejercer su rol político

Los ciudadanos, cada vez más, esperan que las marcas asuman un papel activo en materias tales como medio ambiente, educación, igualdad o la lucha contra la pobreza. Es decir, que asuman su rol político, entendiendo la política con P mayúscula, como ese arte virtuoso de organizar el entorno en el que nos ha tocado vivir, que se centra en el bienestar de las personas y que, por tanto, puede y debe ejercerse desde todas las esferas públicas o privadas, individuales o colectivas.

  • El ciudadano admira a los consumidores conscientes… y a las empresas conscientes

El 82% de los ciudadanos admira a las personas que consumen con conciencia, de acuerdo con los datos de nuestro III Estudio Marcas con valores­. Esos consumidores son también empleados, o emprendedores, son votantes, padres, hijos. Son ciudadanos. Personas que, de la misma manera que admiran el consumo consciente, admiran a las empresas conscientes. Mucho más cuando esa empresa consciente es la suya propia. Las empresas conscientes que sepan conectar esas dos esferas –la realidad social y su propia cultura corporativa– a través de una estrategia centrada en las personas, lograrán, por un lado, el orgullo y empoderamiento de sus empleados y, por otro, dar respuesta a esas expectativas que la sociedad les está demandando.

  • Las fronteras se diluyen en un mundo líquido; también en la comunicación

El contexto COVID ha hecho si cabe más evidente la nueva realidad glocal. Somos más conscientes de nuestra interdependencia y de que el mundo hoy, en palabras del filósofo Daniel Innerarity, se define más por los bienes y los males comunes que por los intereses propios. Esa realidad glocal requiere una nueva mirada bifocal que también debe trasladarse a las empresas. Durante mucho tiempo, las organizaciones han entendido la comunicación interna y externa como dimensiones estancas. Diluir esa frontera y evolucionar hacia lo que desde 21gramos denominamos «la tercera dimensión» a través de propuestas de valor como el periodismo corporativo permitirá a las empresas ser capaces de conectar las tendencias externas con las narrativas internas.

  • La inteligencia digital basada en valores es la que realmente conecta a las personas

Vamos a un mundo cada vez más digital en el que el humanismo, la ética y la empatía adquieren más valor que nunca. El COVID-19 ha puesto a muchas organizaciones frente al espejo y ha evidenciado que la capacidad de gestión de esta crisis no la ha determinando (solo) el tamaño ni la idiosincrasia de cada empresa, sino su cultura organizativa. Disponer de un plan de digitalización no quiere decir necesariamente que una organización esté preparada para un escenario como el que ahora nos ha tocado vivir. Desde 21gramos estamos convencidos de que la unidad métrica que calcula la distancia que separa a una empresa de su equipo no son los kilómetros, sino los valores. El «ser y hacer antes que parecer» es un imperativo en el mundo digital, y el principio tractor de la transformación cultural y social.

Si necesitas impulsar o poner en valor la comunicación interna en tu empresa, si tienes dudas o si quieres que el equipo especializado de 21gramos atienda tu caso personalmente, escríbenos a hola@21gramos.net.

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Comunicacion Interna

Ahora, es el momento de las personas

Comunicación interna: hechos que generan confianza

La gestión de la coherencia ética, la consistencia de la narrativa corporativa y la puesta en valor de la cultura de las organizaciones cobra más interés que nunca.

Desde 21gramos y Marcas con Valores os invitamos el próximo martes 12 de mayo a un webinar formativo sobre cómo impulsar y gestionar la comunicación interna desde los valores y la legitimidad en el que explicaremos, de manera práctica y mediante casos de éxito, cómo afrontar este desafío a través de las últimas tendencias, como el periodismo corporativo y la gestión de espacios de conversación digital, que se convierten en herramientas clave para la activación de la marca interna.

  • Planificación de calendario editorial conectado con las tendencias 
  • Gestión de espacios digitales co-creados para empleados
  • Contenidos interactivos multiplataforma
  • Activación de la cultura corporativa a través de acciones experienciales
  • Herramientas de escucha activa
  • Análisis y medición del impacto interno

CUÁNDO: martes 12 de mayo de 17:00 a 18:00

ACCESO AL WEBINAR: https://us02web.zoom.us/j/81134785751

INTERVIENEN:

  • Valentina Demori – Anfritiona y representante de Comunidad B Lab Spain
  • Camila Perticari y Lucía Roncero – Miembros del equipo especializado de Comunicación Interna de 21gramos
  • Laura Zamarriego  Directora de contenidos editoriales de 21gramos
  • Nicolás Ramilo – Director General de Great Place to Work® España
  • Daniel Truran – B Corp Embassador

CONTENIDOS:

  1. Activación ética de la marca interna. Cuestión de liderazgo
  2. Intranets y periodismo corporativo. El contenido que aporta
  3. La transformación cultural y la legitimidad de la narrativa
  4. Diálogos para la acción
  5. Preguntas y respuestas
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La información no financiera en la crisis actual: mucho más que cumplir obligaciones


La situación que vivimos solo deja una certeza: la ética y la sostenibilidad son la alma mater de la necesaria reconstrucción del sistema. ¿Qué papel pueden jugar las empresas como agentes de transformación social? ¿Deja esta crisis alguna oportunidad? ¿Cómo mitigar los impactos negativos?


La crisis sanitaria global provocada por el COVID-19 ha roto todos los esquemas o, cuando menos, ha proporcionado nuevas (y renovadas) perspectivas: si hace tiempo que el común de las organizaciones, por convencimiento o por mera supervivencia, entendió la importancia de integrar la sostenibilidad en los modelos de negocio, ahora más que nunca debe entender la importancia de mostrar con hechos sus compromisos.

Es el momento de repensar, pero también y sobre todo, de actuar. De afrontar con éxito los nuevos desafíos, dando respuesta a las necesidades y exigencias de los grupos de interés: trabajadores, clientes, proveedores y todas aquellas personas y comunidades sobre las que de forma más o menos directa impacta su actividad.

Sabemos que se trata de un cometido ambicioso en un contexto de máxima incertidumbre. Pero es precisamente ese contexto –el que obliga a muchos a la paralización, impide a otros proporcionar productos o servicios y trunca el ejercicio de la competencia– lo que invita a las organizaciones a ocupar ese espacio de generación de confianza en las capacidades éticas.

Si ahora no es el momento, ¿entonces cuándo?

Hoy las empresas tienen la oportunidad de impulsar y construir una legitimidad social coherente y consistente, tanto por su capacidad de resolver problemas del entorno que las rodea como de reinventarse por dentro y adaptarse a las nuevas expectativas. Aquellas empresas que sean capaces de mantener la confianza en este momento estarán en un mejor punto de partida para hacer frente a la reconstrucción que necesariamente vendrá.

Si bien estamos a las puertas de una nueva era que exige una redefinición absoluta del sistema, no demos todo lo pasado por inválido. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible siguen constituyendo la gran hoja de ruta universal y colaborativa, un marco de actuación glocal imprescindible para acometer los colosales retos que tenemos por delante. Estos mimbres han facilitado y seguirán facilitando a muchas organizaciones articular sus modelos de negocio desde una perspectiva ética y de futuro, así como entender que el cumplimiento va más allá de lo estrictamente legal: la transparencia y la rendición de cuentas permiten poner de manifiesto la realidad de los compromisos por parte de las organizaciones y la contundencia de los hechos frente al oportunismo, mostrando la solidez de la apuesta ética.

Sobre ello reflexionamos en el último webinar formativo organizado por 21gramos y Marcas con Valores, en colaboración con B Lab Spain, que reunió ayer a más de 100 personas y cuyas conclusiones recopilamos en esta crónica. Durante el encuentro virtual, se abordaron distintas cuestiones en torno al cumplimiento de las obligaciones de reporte en el ámbito de la información no financiera en este momento clave para la sostenibilidad en las empresas.

Una perspectiva estratégica

Cobra entonces una nueva dimensión la información no financiera que las empresas difunden. En España, muchas grandes empresas están obligadas por la Ley 11/2018 (que traspone la Directiva 2014/95) a elaborar un Estado de información no financiera (EINF) incluido en su informe de gestión, sujeto a los mismos requisitos de plazos y responsabilidades de los administradores, y que requiere una verificación externa experta.

De este modo, se ha incrementado la relevancia interna de estos temas, lo que facilita en cierta medida el proceso interno de la elaboración del informe. Sin embargo, este no deja de ser complejo, al implicar a varias áreas de la empresa e introducir nuevos plazos y exigencias. Por otro lado, la emergencia sanitaria ha supuesto la suspensión de los plazos de formulación de las cuentas anuales hasta la finalización del estado de alarma, con la consiguiente extensión de los plazos para la realización de las auditorías de cuentas y para la convocatoria de las Juntas generales de accionistas. Con ello se extiende el plazo para la realización del EINF en las empresas que no hubieran formulado sus cuentas antes de la declaración de estado de alarma y les permite introducir en él temas que respondan a las expectativas actuales de sus grupos de interés. 

¿Es necesario dar esta respuesta? Sí, ya que la Ley exige informar sobre aquellos aspectos donde es más probable que se materialicen los principales riesgos y, además, sobre los principales factores y tendencias que pueden afectar a la evolución futura del negocio. Por otra parte, al señalar explícitamente la obligatoriedad de tener en cuenta las directrices de la Comisión Europea y los estándares de Global Reporting Initiative, parece razonable acogerse a los criterios que estos estándares proporcionan. Entre ellos, aquellos destinados a identificar los principales impactos relacionadas con la actividad de la empresa que influyen sobre las decisiones de los grupos de interés, así como aquellos que importan a estos grupos y tienen incidencia en las decisiones de la empresa.

Es el llamado “Análisis de materialidad, una pieza clave en la elaboración de informes no financieros que puede ir mucho más allá, mostrando a las empresas las expectativas de sus grupos de interés y proporcionando pautas para su satisfacción. Las empresas deben entender esta materialidad no exclusivamente con el fin del reporting no financiero, sino como una ocasión para la escucha activa de los grupos de interés desde la inteligencia social. Porque esta escucha es clave para la resiliencia de la empresa solo si se gestiona de modo estratégico y se integra en el Plan estratégico y en el Plan de Comunicación.

Y esto se logra aportando al modelo estándar de reporte un valor añadido a través de esta inteligencia social, basada tanto en formatos cualitativos como cuantitativos. E integrando la materialidad en la estrategia de negocio. De esa manera, estaremos preparando nuestras empresas para ese día de mañana en el que nos levantaremos con otra certidumbre: que esto se va a acabar.

informacion no financiera

La narrativa que suma

La comunicación y difusión de estos informes es otro elemento fundamental. En muchas ocasiones nos topamos con informes excesivamente largos y farragosos, por lo que uno de los grandes retos es hacerlos accesibles y atractivos. La información que contienen estos documentos es especialmente valiosa y por eso debe ir acompañada de una buena redacción, un buen diseño y un buen plan de difusión, tres elementos que en ningún caso están reñidos con el rigor. También es importante considerar los canales y los receptores para saber dirigirnos a ellos. No olvidemos que un informe de sostenibilidad es una herramienta de comunicación y sin esa combinación de elementos es difícil que logre su propósito.

Poner en valor los esfuerzos realizados eleva el discurso y, en paralelo, la ambición, y anima además a otras empresas a sumarse a las buenas prácticas, como recoge la Agenda 2030 y la propia Directiva 2014/95.

¿Cómo abordarlo? En 21gramos ayudamos a las empresas a comunicar con eficacia su desempeño en sostenibilidad, les proporcionamos metodologías y procedimientos contrastados y gestionamos el proyecto con la visión 360 necesaria en un proyecto que es en sí 360, que se dirige a todos los grupos de interés, que persigue integrar, dar forma y generar una coherencia entre materias sociales, laborales, ambientales, económicas y de gobierno, mostrando el verdadero propósito que está detrás, mostrando no solo lo que cada empresa hace, sino cómo lo hace, porqué lo hace y quién y para quién lo hace.


Si estás dispuesto a poner en valor la información no financiera en tu empresa, si sigues teniendo dudas o si quieres que un equipo de consultores de 21gramos atiendan tu caso personalmente, escríbenos a hola@21gramos.net 

Información No Financiera

Ahora, es el momento de la sostenibilidad

La información no financiera en la crisis actual: mucho más que cumplir obligaciones

Ahora más que nunca -ante la crisis sobrevenida y el RD 8/2020- las organizaciones tienen la oportunidad de impulsar y construir una legitimidad social coherente y consistente que les permita repensar y afrontar con éxito los nuevos desafíos, dando respuesta a las exigencias y expectativas de sus grupos de interés.

En este webinar formativo de 21gramos y Marcas con Valores abordaremos las distintas cuestiones sobre cómo cumplir con las obligaciones de reporte en el ámbito de la información no financiera según la Ley 11/2018 en un momento clave para las sostenibilidad en las empresas.

CUÁNDO: Miércoles 15 abril de 17:00 a 18:00

ACCESO AL WEBINAR: https://zoom.us/j/274544421

INTERVIENEN:

  • Carmen Buxens y Teresa Arozarena – Equipo senior de consultoría estratégica en 21gramos
  • Laura Zamarriego  Directora de contenidos editoriales en 21gramos
  • Valentina Demori – Anfritiona y representante de Comunidad B Lab Spain
  • Modera: Marta González-Moro – CEO 21gramos e impulsora Marcas con Valores

CONTENIDOS:

  1. Cumplimiento del marco legal e impulso de la legitimidad social.
  2. Análisis de Materialidad y la escucha participada con los grupos de interés. Una perspectiva estratégica.
  3. Cuestiones prácticas: plazos, formatos y verificación del EINF.
  4. Puesta en valor. Comunicación y difusión. La narrativa que suma.
  5. Las empresas B Corp y la legitimidad social.
  6. Preguntas y respuestas.

Foro de expertos: Reporto, luego existo

En el foro de expertos “Reporto, luego existo”, convocado por 21gramos y Ethic, se debatió sobre el Estado de información no financiera (EINF) -creado por la Ley 11/2018 sobre información no financiera y diversidad– y las implicaciones y obligaciones que conlleva para las compañías, así como las nuevas responsabilidades que adquieren los miembros de los órganos directivos. Pero, sobre todo, se puso en relevancia la concepción del reporte corporativo como herramienta de transparencia, comunicación y gestión creadora de valor para todos sus grupos de interés.

Este artículo se incluye en el especial “Mucho por hacer” de Ethic y Marcas con Valores.

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En la sociedad de la transparencia, la demanda de información no financiera ha experimentado un impulso exponencial en los últimos años. Un dato revelador es que, se producen al año cerca de 6.000 informes de sostenibilidad, de acuerdo con Global Reporting Initiative. Si bien la ética es algo más que un puñado de palabras impresas en A4, estas memorias son una herramienta clave para promover el cambio social. Un grupo de expertos se dan cita en un foro impulsado por 21gramos y Ethic para alumbrar los retos pendientes en materia de reporte corporativo.

Por Laura Zamarriego

EINF

Con su «cogito ergo sum» («pienso, luego existo»), encontrado en el Discurso del método (1637), René Descartes sintetizaba una idea fascinante: la duda es el instrumento para llegar a la certeza. El viejo postulado se convirtió en el elemento fundamental del racionalismo occidental: el conocimiento y sus evidencias marcarían el camino del progreso.

Y en este momento de la historia nos hallamos. En busca de un punto de encuentro entre la virtud de la duda y el desasosiego que provoca la pérdida, total y absoluta, de la confianza. Así lo evidencia –una vez más– el famoso Barómetro de Confianza que cada año elabora la consultora Edelman. Tras encuestar a más de 33.000 personas en 28 países, las conclusiones de su último informe son rotundas: más de la mitad de los encuestados en 20 de esos países no confían en los Gobiernos, las empresas, los medios de comunicación ni las ONG. La era de la incertidumbre, la llaman con acierto.

Cristina Sánchez: «El 80% de las empresas del Ibex 35 incluye compromisos en materia de ODS en sus memorias»

Primero fue el miedo a los efectos de las migraciones internacionales con el advenimiento de la globalización. Después, al debilitamiento de la clase media que supondría la gran recesión. Luego, a la automatización y la pérdida de empleos. Tres olas que preceden a esta cuarta, la de la posverdad. Según el índice de Edelman, hemos entrado en una nueva fase de «falta de voluntad para creer en la información, incluso de aquellos más cercanos a nosotros. Un mundo sin hechos comunes ni verdades objetivas, que debilita la confianza incluso cuando la economía mundial se está recuperando». Ni Descartes lo hubiera presagiado.

Frente a este naufragio colectivo, las empresas han tomado el timón. El 53% de los encuestados por Edelman considera –ojo al dato– que las marcas tienen mejores ideas para solucionar los problemas que afectan a un país que los propios políticos y las instituciones. Ni que decir tiene si estas son globales. «¿Quién hace más por mí: Mercadona o el Banco Mundial?», parece preguntarse el ciudadano. El II Estudio Marcas con Valores: El poder del consumidor-ciudadano, avala este cambio de tendencia: el 80% de los españoles declara comprar en función de otros valores más allá de sus atributos cualitativos y de lo que le suponga al bolsillo, y el 57%, asume que, cuando compra «barato» un determinado producto, este puede haber sido fabricado en condiciones ambientales o sociales menos responsables. La conclusión que se desprende es clara: las marcas deben asumir un liderazgo clave en la transformación social. «Las empresas no solo quieren ganar dinero; eso equivale a decir que el objetivo de las personas es respirar», sostiene Alberto Castilla, socio de EY España.

Estado de informacion no financiera

Hace tiempo que las señales empezaron a llegar al mercado. «El 80% de las empresas del Ibex 35 incluyen compromisos en materia de ODS en sus memorias», afirma Cristina Sánchez, directora ejecutiva en funciones de la Red Española del Pacto Mundial. A la pregunta de si los ODS son el principal factor acelerador del movimiento de la sostenibilidad, la experta no duda: «Desde luego ha habido un antes y un después del 2015. No solamente desde el punto de vista del reporting, pero sí en el sentido de que ya no estamos en nuestros nichos empresariales hablándonos a nosotros mismos, con nosotros mismos y para nosotros mismos. Hemos visto que los ODS están trayendo el diálogo con otros grupos y actores dentro de la sostenibilidad. Se están creando una serie de alianzas y nuevos espacios de diálogo. El hecho de que todos estos actores estén hablando en el mismo lenguaje es muy relevante», añade.

Marcio Viegas: «Los informes extremadamente largos y farragosos te hacen pensar que se quiere ocultar algo»

«Estamos viviendo una auténtica transformación», coincide Juan Julián Munguira, miembro del Comité de Gobierno Corporativo de la OCDE. «Hemos pasado de tener un círculo restringido de grupos de interés a toda la sociedad en general. Que ya se estén exigiendo memorias de sostenibilidad a las grandes compañías quiere decir que tenemos que reflexionar adecuadamente hasta dónde podemos llegar en términos de reporting», afirma.

Lo cierto es que la transparencia se ha convertido en un valor irrenunciable. «Vivimos en un entorno de sospecha permanente e intolerancia social. Lo que no cuentes, lo dirá otro por ti. Esa es una de las lecciones que nos deja la era de la hipertransparencia», sostiene Jerusalem Hernández, directora de Gobierno, Riesgo y Cumplimiento de KPMG. «La generación de esa confianza no responde a una cuestión romántica. Se necesita información para poder confiar. Y yo me pregunto: ¿no será mejor poner las cartas sobre la mesa desde el primer momento?».

La entrada en vigor de la Ley 11/2018 podría acercarnos a ese destino deseado. Esta normativa obliga a las empresas españolas a reportar detalladamente sobre cuestiones medioambientales, sociales y relativas al personal, el respeto de los derechos humanos o la lucha contra la corrupción y el soborno. Es lo que determina la nueva transposición, publicada el pasado 28 de diciembre de 2018, de la Directiva Europea 2014/95/UE, sobre Divulgación de Información no Financiera y de Diversidad.

«La ley llega tarde. Desde el punto de vista ético, la legislación siempre viene después del comportamiento. Sí ha servido para poner en valor cosas que muchas compañías ya estaban haciendo», afirma Isabel López Triana, socia de Canvas Estrategias Sostenibles. Según esta experta en gestión de intangibles, hay dos tipos de velocidades, dependiendo de las empresas: «Si hacemos mención al Ibex 35, vemos que son compañías que llevan mucho tiempo intentando reportar una información estructurada, priorizada y jerarquizada que genere confianza a todos los grupos de interés y a los inversores, y solo tienen que continuar con ese vagón. El problema está en aquellos que todavía pensaban que la responsabilidad social se limitaba a una memoria cosmética», advierte.

Carmen Buxens: «El reconocimiento del error es un factor de engagement, que genera confianza»

Si bien la ley ha elevado el discurso de los departamentos de sostenibilidad, el primer gran reto, en opinión de López Triana, es el cumplimiento: «La ley tiene bastantes grises. El principio de cumplir o explicar está bien, pero ¿hasta qué punto puede ser una literatura bien explicada sin llegar a cumplir nada? Puede ocurrir que los departamentos correspondientes estén más tiempo con el consultor, o verificando los datos, que realmente trabajando con sus grupos de interés. Ahí es donde hay mucho margen de mejora». El segundo reto sería hacer comprensible y trazable la información: «La memoria no se la lee mucha gente. ¿Cómo trasladamos toda esta información a los grupos de interés?».

Alberto Casillas: «Decir que las empresas solo quieren ganar dinero equivale a decir que el objetivo de las personas es respirar»

Carmen Buxens, directora de RSC y Sostenibilidad de la agencia 21gramos, reflexiona en torno a posibles soluciones: usar los indicadores imprescindibles. Ni más ni menos. «¿Por qué no centrarnos en los tres indicadores que realmente crean impacto? Quizá los analistas se fijen en el conjunto del informe, pero el resto de los grupos de interés se van a fijar solo en el indicador que más le interesa». Además, añadió un nuevo factor: «Las memorias de sostenibilidad deben de ser tratadas como herramientas de comunicación y, por eso, el gran reto de nuestro trabajo radica en ser creativos y divulgarlas según los canales y en función del receptor. Como cualquier otro contenido. No debemos de olvidar que la memoria es una herramienta de reputación y generación de confianza».

Isabel López Triana: «¿Hasta qué punto el principio de cumplir o explicar es positivo? La nueva ley tiene bastantes grises»

«Los informes extremadamente largos y farragosos te hacen pensar que se quiere ocultar algo», reconoce Marcio Viegas, fundador y director General de Sust4in. Y propone: «Hay que ir a lo básico primero: a los temas ambientales y sociales, que son más difíciles de medir». El experto sostiene que la mayoría de las empresas no usan un software específico de medición, «siguen tirando de Excel y correo electrónico, cuando ya hay maneras creativas y más efectivas de hacerlo». «Los indicadores de los ODS nos permiten al menos hablar el mismo lenguaje con otros. Nos inspiran», concluye. El pilar más desarrollado es, como recuerda Juan Munguira, el de la sostenibilidad. «Del resto –derechos humanos, integridad, cadenas de suministros y discriminación– no hay criterios cuantificadores sólidos».

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Informacion no financiera

Desde el punto de vista del talento y la formación, ¿quiénes deberían integrar la sostenibilidad en la estrategia de negocio de la compañía? Alberto Castilla comparte su radiografía: «La información no financiera sigue recayendo sobre el director financiero, porque quienes firman el informe son los mismos que hasta ahora firmaban las cuentas económicas. Sin embargo, el director financiero no domina el ámbito de los recursos humanos, del talento o del impacto social y medioambiental. Por ello, necesitamos expertos en estas áreas que sepan integrar la sostenibilidad, traducir el concepto y trasladarlo a todos los rincones de la compañía», apunta.

Munguira analiza la gran mutación que se está produciendo en el mundo financiero: «La nueva directiva de información no financiera entra de lleno en el riesgo sistémico. Dice: ‘Si ustedes hablan de responsabilidad social, díganme dotaciones, provisiones y cómo han previsto estos riesgos. Esto supone una auténtica revolución, porque el director financiero lo tiene que firmar, la comisión de auditoría también, y tiene que someterse a votación de la junta. Todos los miembros del management son totalmente responsables». «El esfuerzo –añade– hay que ponerlo en los inversores institucionales, que son los auténticos inversores, quienes van a definir, en mayor parte, el futuro de las empresas». El experto también destaca el papel de las entidades públicas: «La posición de liderazgo no solo la tendrán que pivotar estas grandes compañías cotizadas, sino también las empresas públicas».

Por alusión, responde María López Fernández-Pacheco, responsable de RSC de ENAIRE: «Tenemos sin duda una vocación pública, por nuestra personalidad jurídica y por nuestros servicios, y nuestra cadena de valor siempre ha sido entendida desde el punto de vista de la sostenibilidad porque teníamos que cumplir con requisitos de eficiencia y con ciertos requerimientos jurídicos que sí nos ayudaban a ser sostenibles de cierta manera. Cuando se aprobó esta directiva, nos sorprendió mucho que no se considerara a las entidades públicas empresariales como organismos de interés público. Se primaba a otras empresas, como aseguradoras, bancos, etc., que tienen una importancia brutal en la cadena, pero a nosotros no se nos estaba demandando reportar respecto a nuestra ética, a nuestro gobierno, a nuestra información no financiera. Da igual si la ley nos obliga o no: tenemos que ser entidades ejemplo y espejo de todo lo bueno que ya se hace, aunque aún no se conozca», reivindica.

Juan Julián Munguira: «El futuro de las empresas lo definen lo definen los inversores institucionales»

Ante la ruptura de la confianza, generada por la incoherencia entre el discurso y la conducta, la transparencia se erige así como el elemento desarrollador de la ética. Como expone acertadamente Byung Chul Han en La sociedad de la transparencia, el imperativo de la transparencia es un síntoma de un gran proceso de aceleración social. Y da en el blanco: «La exigencia de transparencia reduce la necesidad de confianza».

Foro de expertos “Reporto, luego existo” sobre el Estado de información no financiera (EINF)

21gramos Best For The World

21gramos, empresa Best For The World

En 21gramos estamos muy orgullosos de ser reconocidos como compañía Best For The World 2019 y poder decir que somos una de las B Corps con mejor desempeño del mundo en la categoría Workers.

Solo el 10% de las B Corps reciben este premio que, cada año, pone en valor de manera especial a las empresas B Corp con mayores puntuaciones verificadas en la Evaluación de Impacto B (EIB) en distintas categorías: mejor puntuación global, mejores puntuaciones en las áreas individuales de la EIB y mayor mejora en la puntuación general.

Y que, de todas ellas, hayamos destacado en la categoría de Workers, hace que sea todavía más especial. Porque tiene que ver con lo más preciado de 21gramos: su talento. Un equipo comprometido que trabaja cada día por hacer posible el cambio y contribuir a crear una sociedad más justa, humana y sostenible.

¿Por qué 21gramos ha sido galardonada como Best For The World 2019 en la categoría Trabajadores?

La sección Trabajadores evalúa, dentro de la EIB, la relación de la compañía con su fuerza de trabajo midiendo de qué manera la empresa trata a sus trabajadores en términos de compensaciones y oportunidades, así como evaluando el entorno laboral en general: la salud y seguridad laboral, la flexibilidad, la comunicación interna y la solidez de su cultura corporativa.

Conoce más sobre la metodología de selección de premiados

¿Qué hace 21gramos por sus trabajadores?

  • En la agencia contamos con nuestro manual del empleado al que llamamos «Código Grammer» y en el que reflejamos de qué manera apostamos por la igualdad de oportunidades, transparencia y colaboración mutua. Apoyamos la conciliación de la vida personal y familiar, facilitamos el acceso a la formación y desarrollo personal y profesional, castigamos el acoso y el abuso, motivamos el voluntariado y servicio a la sociedad y durante nuestra actividad diaria maximizamos la eficiencia energética, el ahorro de agua y tratamos residuos y reciclaje. El promedio de satisfacción entre nuestros empleados es de 81-90%, algo que nos hace muy felices. 
  • Además, mantenemos una escucha activa con nuestro equipo y nuestros colaboradores con el fin de mejorar nuestro desempeño social y medioambiental.

B Corps y la Comunidad

B Corp es una comunidad de más de 2.700 empresas a nivel mundial. La comunidad B Corp refleja la economía europea con compañías procedentes de múltiples industrias y tamaños que incluyen marcas internacionales y conocidas como Patagonia, Triodos Bank, Ecoalf, Danone e Innocent. La certificación como B Corp de 21gramos es un paso notable y señala un cambio hacia una mayor responsabilidad y transparencia en el sector de las consultoras y agencias de branding, comunicación y sostenibilidad.

Oferta Ejecutivo de Cuentas – Comunicación Interna

Qué buscamos:

Buscamos Ejecutivo de Cuentas especializado en Comunicación Interna y Comunicación Corporativa para nuestra oficina de Madrid que le apasionen las Redes Sociales Internas tanto como a nosotros.

Incorporación inmediata.

Tareas principales:

  • Gestión de proyectos de Comunicación Interna y comunicación con cliente.
  • Estrategia y redacción de contenidos, atención a las comunidades de empleados, subida de contenidos a WordPress, generación de contenidos adhoc para cliente.
  • Proponer, desarrollar y presentar estrategias y soluciones creativas a cada proyecto con cliente e interno en la agencia.
  • Gestión de equipo interno (diseño, producción audiovisual, producción de eventos corporativos) y proveedores.

Tareas secundarias:

  • Soporte a otros proyectos de Comunicación Corporativa.
  • Soporte para la preparación de propuestas comerciales y gestión de New Business: preparación de calendarios y presupuestos.
  • Asistencia a eventos propios 21gramos/MCV y ajenos sectoriales.

Requisitos necesarios:

  • Pasión por querer ayudar a construir marcas trascendentes PARA un mundo mejor. Perspectiva ODS. Propósito personal ligado al Triple Impacto (económico, social y ambiental).
  • Licenciatura/Grado o Máster en Periodismo, Publicidad y RR.PP., Comunicación Corporativa o similares.
  • Dominio avanzado profesional de WordPress.
  • Conocimiento y manejo básico de programas de edición y diseño gráfico (Photoshop, InDesign…)
  • Dominio de Excel y gestión de datos. Capacidad analítica.
  • Proactividad, atención por el detalle y experiencia en trabajar en equipos multidisciplinares y por objetivos.

Requisitos valorados:

  • Experiencia previa +2 años en consultora, agencia o cliente en proyectos de Comunicación Interna.
  • Conocimientos generales de Sostenibilidad, Branding, Impacto Social.
  • Mentalidad digital y usuario habitual de herramientas de gestión y comunicación online. Habituado a trabajar en equipo y en red. Experiencia con herramientas de Gestión de Proyectos colaborativos (Trello, Jira, Asana, Monday…).
  • Familiarizado con metodologías Design Thinking, Agile, Scrum…
  • Inglés competencia profesional.

Qué ofrecemos:

  • Trabajar en una B Corp.
  • Un equipo de gente muy maja que le gusta el afterwork.
  • Oficina en centro de Madrid.
  • Modelo de trabajo flexible enfocado a objetivos.
  • Compartir inquietudes, conocimientos y experiencias con profesionales del Branding, la Comunicación y la Sostenibilidad.
  • Las condiciones económicas y tipo de contratación se negociarán con cada candidato de manera individualizada.

Sobre 21gramos:

Somos una agencia de Branding y Comunicación especializada en Sostenibilidad desde 2007. Ayudamos a activar la gestión ética de las marcas para conectar personas y negocios. Impulsora del movimiento y Think Tank Marcas Con Valores ® en el que gracias al Estudio MCV, contenidos y foros con los principales líderes de opinión tenemos el propósito de ayudar co-construir una sociedad más justa, humana y sostenible.

Tenemos experiencia en proyectos de consultoría estratégica de marca (análisis internos/externos, estrategia y creatividad), sostenibilidad (desarrollo y comunicación de memorias, asesoría) marca interna (cultura de marca, marca empleadora, entornos internos y marca embajada), comunicación externa (despliegue), inteligencia e investigación social estratégica y educación con valores (sensibilización y divulgación) para clientes como AENA, Hispasat, Leroy Merlin, Philips, Quirónsalud, SM o Toyota.

Además, 21gramos ha sido certificada por B Lab por su cumplimiento con los más altos estándares en términos de desempeño social y ambiental, transparencia y responsabilidad empresarial. La comunidad B Corp refleja la economía europea con compañías procedentes de múltiples industrias y tamaños, marcas internacionales y conocidas como Patagonia, Triodos Bank, Ecoalf, Danone e Innocent. La certificación como B Corp de 21gramos es un paso notable y señala un cambio hacia una mayor responsabilidad y transparencia en el sector de las consultoras y agencias de branding, comunicación y sostenibilidad.

Cómo presentar tu candidatura:

Escribe un e-mail a hola@21gramos.net y a camila@21gramos.net  con el asunto “Oferta Ejecutivo de Cuentas”, adjúntanos tu CV y todo lo que creas necesario. Cotillea todo lo que quieras en 21gramos.net, Marcasconvalores.com y Masalladelaz.com y sorpréndenos con la mejor versión de ti mismo. ¡Estaremos encantados de conocerte!

¿Por qué tener en cuenta a los ODS como ejes de las memorias de sostenibilidad?

Analizamos qué son los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), por qué se pueden considerar ejes de las memorias de sostenibilidad y guiar el propósito estratégico.

¿Qué son los ODS?

Desde que en 2015 la Asamblea General de Naciones Unidas fijó los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), junto con las 169 metas en lo que se llamó Agenda 2030, estos se han convertido en una hoja de ruta y desafío para toda la sociedad y especialmente para las empresas. Los ODS se están imponiendo como el marco esencial sobre el que las empresas marcan su estrategia y plan de acción si comparten y visualizan un propósito de creación de valor compartido.  Además, los ODS como guía,  y los indicadores de desempeño vinculados a ellos , permiten dar trazabilidad al reporte sobre la actividad no financiera que cada día es más necesaria y demanda por todos los grupos de interés.

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Los ODS son una llamada universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad. Para el mundo empresarial es una invitación a sumarse a ejercer como agente de cambio, una  invitación a hacer posible unos objetivos ambiciosos pero alcanzables. Destacamos que suponen un paso adelante frente a los ODM -los 8 Objetivos de Desarrollo que la Asamblea de Naciones Unidas se marcó para los primeros años del Milenio hasta el 2015- y se proponen completar lo que aquellos no llegaron a conseguir fijando ahora nuevos retos y métricas. Los ODS aportan una perspectiva holística y trasversal gracias a las 5 esferas que se definen-personas, planetas, prosperidad, paz y alianzas abarcando cuestiones que nos afectan a todos.

Lo que es más importante, nos invitan a todos a crear un planeta más sostenible, seguro y próspero para la humanidad”

Son unos objetivos alcanzables ya que la declaración de las Naciones Unidas aporta elementos importantes para su logro pues establece, junto con esos principios y objetivos, los medios para su ejecución y seguimiento aportando además los indicadores de medición necesarios para que las empresas puedan evaluar su contribución a la sociedad.

Son objetivos inclusivos, todos deben sumar, y no se quiere dejar a nadie atrás, cada empresa suma y contribuye a su logro en los países en los que realizan su actividad. Esto es de máxima importancia ya que la estabilidad y los logros sociales de los países dependen en buena medida de la estabilidad del tejido empresarial.

Los ODS son una llamada a todos los países y partes interesadas a colaborar dentro de un marco de las alianzas y al sector privado a prestar su ayuda económica y contribuir a crear unas relaciones laborales basadas en la justicia y la libertad. Esto, sin duda, contribuirá a la paz en todas las naciones.

¿Qué es el Global Compact o Pacto Mundial?

El Global Compact es la mayor iniciativa empresarial para la implantación de los ODS en el mundo empresarial y ha elaborado, junto con WBCSD y GRI, una metodología para guiar a las empresas en el camino hacia el logro de los ODS. Este trabajo realizado cobra más importancia ahora que hay mayor concienciación sobre la importancia del reporte extra financiero.

Estado actual en materia de cumplimiento de los ODS

El 53% de las grandes compañías que reportan sobre RSC en España conectan los ODS a sus iniciativas de responsabilidad corporativa, según el Estudio KPMG sobre Reporting de Responsabilidad Corporativa 2017.

Por otro lado, según el informe 2030 Purpose: Good Business and Better Future de Deloitte, solo 9 empresas del IBEX 35 buscan cumplir con los ODS propuestos por la ONU para 2030. Entre estas organizaciones se encuentran Santander, BBVA, Caixabank, Ferrovial, Gas Natural, Repsol, Acciona, Indra y Bankia. No obstante, según el informe, España ocupa el puesto 25 en la lista de países que realizan mayores esfuerzos para la consecución de los 17 objetivos, por delante de Italia, EE.UU; Rusia, China e India aunque lejos de Suecia, Dinamarca y Finlandia que encabezan la clasificación

Desde el Pacto Mundial se ha creado un DAFO de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en España en el que destacan en negativo el desconocimiento que existe entre el gran público y los cambios en la política internacional pero comprobamos en positivo el propio carácter universal e inclusivo de la Agenda y la oportunidad de negocio para empresas. Además, el país ya cuenta con su borrador del plan de acción de la Agenda 2030 que presentará a la ONU en verano de 2018.

Los ODS como propósito estratégico y ejes de las memorias de sostenibilidad

Es ahora cuando los ODS suponen la oportunidad factible de ejercer un liderazgo sostenible y hacer de la estrategia y modelo de negocio una re-visión transcendente del propósito empresarial. La contribución social como creación de valor sostenible permite mostrar la capacidad de innovación, diferenciación y contribución de las empresas a una mejor sociedad para todos.

Para ello todas las empresas deberían realizar un ejercicio de reflexión y preguntarse cuál es su potencial capacidad de impacto en las áreas definidas en los propios ODS. Analizar su cadena de valor para ver cómo -en cada etapa del proceso productivo y comercial- contribuyen con impactos positivos o minimizando posibles impactos negativos. Y, de acuerdo con este análisis, alinear su estrategia de empresa y modelo de negocio con los ODS como guía inspiradora.

Por tanto, cuando hablamos de los ODS como eje vertebrador de las memorias de sostenibilidad, estamos hablando de que, una vez realizado ese análisis y establecida la estrategia, compartir e involucrar a los grupos de interés a través de una herramienta de comunicación clave como los informes no financieros, es el mejor cauce para una comunicación transparente y trazable.

En definitiva, los ODS, son las “keywords” de la sostenibilidad, pero más allá de palabras o definiciones, iconos o símbolos, los ODS son un reto de todos para todos.  El impacto que supondrá su logro se mide en la mejora de la calidad de vida de las personas,  la eliminación de la pobreza y el freno del cambio climático. Aquellas empresas que se suman  a estos objetivos y esfuerzos globales son socias en la construcción de un mundo mejor, y legítimas merecedoras de ser premiadas y valoradas por sus clientes, proveedores, empleados y todas las partes interesadas.

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